Jin estaba sentado en el medio de la cama de Jimin, había hecho una junta de hermanos urgente por lo que había estado viendo hace varios días ya.
Los menores no tenían idea del por qué Jin se veía tan serio y pensativo, al menos no se veía enojado, así que sólo se sentaron a su alrededor y rezaron el ave María tres veces en su mente.
―Quiero que hablemos sobre el inusual acercamiento que están teniendo con sus guardaespaldas, en especial tú Minie.
Taehyung agitó el puño con disimulo al no ser el centro del regaño, esperando por santa ramona que su hermano se distrajera con Jimin y no le dijera nada a él.
―Yoonie es muy bueno y... ¡no puedes decirme nada cuando te escucho suspirar por Namie hyung!
Jin se sonrojó ante la exclamación de su hermano, además había usado el apodo que le había colocado a su hyung.
Taehyung abrió los ojos con sorpresa, comenzando a pensar en qué cementerio enterrarían a su hermano por su atrevimiento.
― ¡No estamos hablando de mí, sino de ustedes!
― ¡Eso es injusto!
― ¡Claro que no!
―Tengo ganas de hacer pipí.
El rubio y el castaño miraron a Taehyung con el ceño fruncido y este se levantó para ir al baño de la habitación.
―Namjoon hyung y tú son muy cercanos también ¿crees que no escucho cuando suspiras por él y dices "tan lindo mi Namie" ―se burló el menor, haciendo la voz más aguda al mencionar las palabras de su hermano ante el encanto del moreno.
― ¡Es porque Namie es lindo, no puedo mentir! ―se cubrió el rostro con ambas manos y lanzó una patada al aire cuando Jimin comenzó a picotearle el estómago con sus deditos.
Niño insolente, como si no te escuchara con Yoongi.
―Miren―Taehyung salía del baño mientras se acomodaba el pantalón de pijama. ―yo creo que todos estamos colados por nuestro guardaespaldas, nadie se salva, ustedes deberían...
Jimin abrió los ojos en el discurso del menor, se dio cuenta que dijo "todos estamos" incluyéndolo, a pesar de que siempre negaba que estaba gustándole el hyung naranja.
― ¡Dijiste nosotros, tú también lo estas y no podrás negarlo jamás! ―el pelirrojo abrió los ojos ante eso, no se había dado cuenta que se había incluido y se dio un golpe en la frente.
―Cállense, al menos yo voy tranquilo con mi hyung ¡Jimin ya le besa la mejilla!
Y ahora las cosas volvían hacia el menor, pero este fue salvado por la campana cuando a Jin le cayó un mensaje en su celular, tenía dos, uno de Namjoon y uno de Jungkook. Por la presencia de sus hermanos prefirió ver primero el de Jungkook.
Kookie
¡Hyung, mi vida está llena de desgracias!
ME QUIERO MaTaRRRRR.
Fui creado para fracasar (°∀°)
¿Qué pasó? ¿Yugy volvió a comerse tus costillas de cordero por accidente?
NOOOO HYUNG
¡LA MARCA HA CERRADO!
¿Cómo podré tener mi ropa suavecita? se me irritaría mi pielecita :c
R.I.P Downy, fuiste una buena amiga.
Los menores se rieron por los mensajes que el menor les enviaba y decidieron molestarlo desde sus celulares, comenzando a escribirle.
Namie
Hola Jinnie, yo...
Quería
Saber
Lo siento, por los nervios le doy enviar sin haber termi-
AH TERMINADO.
Quería saber si quieres salir conmigo...
No es porque sea el día del amor, ni tiene que ser una cita, pero
AKSLJASKLD.
Los mensajes terminaron hasta ahí y Jin se confundió por el final, pero se le hacía tremendamente adorable el que su hyung tuviera muchos nervios por pedirle una salida.
Aunque mentiría si dijera que él no estaba nada nervioso.
― ¡Hyung tendrá una cita! ―gritó Taehyung y el mayor le cubrió la boca con violencia, ya que el grito fue muy fuerte.
Jimin le arrebató el teléfono para leer y este comenzó a correr por la habitación. Jin al ver su privacidad en peligro dejó a Taehyung y corrió tras su hermano, dando vueltas por la habitación.
Rodó por la cama como un espía de las películas, sólo que al no ser una película cayó de cara al suelo, Jimin aprovechó para revolverle el pelo y dejar el celular, ya había leído suficiente.
La puerta fue tocada y golpes se escuchaban afuera, escuchando las voces de sus hyungs del otro lado. Jimin y Taehyung se miraron cómplices, ambos levantando a Jin del suelo y llevándolo a empujones a la puerta.
Cuando abrieron la puerta parecía que hubiera un espejo ahí, sólo que con sus hyungs.
Namjoon iba con el pelo alborotado y los mayores le tomaban de las manos, siendo lo mismo que pasaba con Jin.
Son tal para cual.
―Hola Jinnie, yo, siento por ese último mensaje, estos mensos me lo quitaron de las manos―Jin sonrió y les frunció el ceño a sus hermanos, para que le soltaran las manos.
Jimin y Tae se acercaron a sus hyung y se fueron corriendo con ellos al primer piso, celebrando y riendo por haber completado su plan.
―Y-yo quería llevarte a comer y tal vez podemos pasar por un Arcade o algo que te guste―Namjoon no estaba seguro si eso le gustaría, veía que los chicos tenían muchas consolas y el cuarto del mayor estaba lleno de cosas de Mario.
―Me encantaría salir contigo.
Namjoon dejó sus pensamientos al escuchar el dulce tono del menor, viendo la sonrisa que adornaba su rostro.
¿Y ahora qué? Jamás había llegado tan lejos.
―B-bueno, salimos a las doce y p-ponte lindo―Jin sonrió con una ceja levantada. ― ¡No es que no te veas lindo siempre, claro que no, s-sólo...!
Bien Namjoon, ya la cagas.
―Yo entiendo, no te preocupes―Levantó la mano hacia el cabello platinado del mayor y acomodó lo mejor que pudo su cabello, dejando de verse como un nido de polluelos.
―Bien, todo listo, adiós―comenzó a retroceder mientras se rascaba el cuello y veía al menor despedirse mientras cerraba la puerta.
Lo que no contó fue que al tener su brazo estirado el florero que estaba por las escaleras se interpusiera, tambaleándose hasta caer con fuerza al primer piso, quedando hecho trizas.
Jin abrió la puerta con miedo al escuchar el estruendo y vio a Namjoon con cara asustada apoyado en el barandal, viendo al primer piso.
―Ah, Namie.
•••
Después de una pequeña crisis al ver que era el florero que dejó la bisabuela, ambos se sentaron a pegar el florero con pegamento ultra fuerte, por suerte habían encontrado la mayoría de trozos y ahora se veía medianamente bien.
Estaba todo agrietado y lleno de pegamento, pero para Jin estaba bien.
Habían tardado más de lo planeado, así que una hora después de lo acordado estaban arreglándose para salir, cada uno en su habitación con sus amigos o hermanos.
―Mira Namjoon, Jin siempre se arregla mucho para las salidas, a pesar de que sólo vayamos a la tienda. Así que tienes que hacerle ver que te das cuenta de esos detalles y que los admiras―Yoongi tenía a Yogurt y a Yeontan en sus piernas, los cachorritos durmiendo cómodos por las caricias.
―También trata de no romper nada frente a él ¿bien? fue muy lindo en ayudarte durante tres horas a pegar un florero hecho trizas―Hoseok ponía las camisas más favorecedoras en la cama, para decidir cuál se pondría.
― ¿Ustedes no saldrán con sus chicos? ―estaba leyendo los ingredientes de la nueva loción que Yoongi le había dado, para ver si no era alérgico a alguno.
―Yo sí, pero será más tarde―Hoseok vio las tres camisas en la cama y se rascó la barbilla para pensar, evitando en el fondo las miradas surgentes de sus amigos.
― ¿El galán va a dar otro paso? ―Yoongi mostró sus encías y al ver que el pelinaranja no le contestaba le lanzó un pantalón que estaba ahí, cayendo sobre su cabeza.
―Quiero que salgamos a divertirnos, ese pequeño y yo tenemos gustos muy similares. Además de que me gusta quiero salir a divertirme con él―Namjoon abrió los ojos ante lo dicho, no porque no supiera que le gustaba, eso era más que obvio, sino porque descubrió lo sucia que podía ser su mente.
― ¿A dónde lo llevarás?
―Vamos a ir al parque de diversiones que está a unas horas de aquí, ya tengo las entradas―Yoongi y Namjoon rieron al recordar que el chico odiaba las montañas rusas y llevaría a una cita a su chico ahí.
―Tu odias las montañas rusas.
―Pero él las ama―se sonrojó por lo cursi que se había escuchado y volvió a ver las camisas de su amigo.
― ¡Awww, Hoseokie!
Habían elegido una camisa roja con rayas negras, un pantalón n***o ajustado y unas botas Timberland color café claro, con una chaqueta de Jeans. También decidió usar sus gafas en lugar de las lentillas de contacto.
Los chicos abrieron los ojos ante lo guapo que se veía el moreno, definitivamente habían elegido bien.
Cuando los guardaespaldas bajaron no había nadie en el primer piso, intuyendo que aún estaban en el cuarto del castaño.
―Recuerda, trata de pagar las cosas por él, arrastra la silla para que pueda sentarse y trata, por favor Namjoon, trata de no romper nada o dañarte―repasaban lo que habían dicho arriba y Namjoon pestañeó cuando escuchó el último.
No tenía la culpa de romper las cosas, él sólo las tomaba ¡y las cosas se arruinaban!
Segundos después se callaron al escuchar risas y pies corriendo en el piso de arriba, primero bajaron Jimin y Tae, quienes tenían una sonrisa en sus labios.
Después bajó Jin, llevaba una camisa rosa pastel y una gorra del mismo color, pantalones negros ajustados y con rotos en las rodillas con zapatos negros, también llevaba sus gafas redondas.
Namjoon estaba paralizado, jamás pensó que a alguien se le vería tan perfecto el color rosado y ahora estaba viendo a la persona más hermosa ante sus ojos.
Notó el ligero maquillaje y los labios más rojizos, pero sin ser tan obvio o exagerado.
―Dios, me desmayo―suspiró aún admirado por la belleza de su acompañante, pero se avergonzó cuando descubrió que, otra vez, no sólo lo había pensado, sino que lo había dicho.
Jin sonrió con mejillas rojas y fulminó con la mirada a sus hermanos y guardaespaldas, para que dejaran de reír.
― ¿Vamos?
―S-sí, vamos―comenzaron a caminar a la puerta y Namjoon miró hacia atrás por última vez.
Yoongi y Hoseok levantaban los puños y bailaban en silencio, levantando sus pulgares deseándole suerte.
Caminaron al auto n***o y Namjoon recordó lo que los chicos le habían dicho.
"Ábrele la puerta del auto, es un cliché, pero siempre enamora"
Se adelantó para abrir la puerta del auto, esperando a que el chico entrara.
Jin al ver el gesto amable del mayor sonrió y entró al auto, agradeciendo con una sonrisa.
Namjoon se subió al auto y se puso en marcha. Había investigado un restaurante medio formal que estaba en el centro de Seúl, había una promoción de todo lo que puedas comer y sabía que a Jin le encantaba la comida, así que pensó que sería una gran idea.
Al llegar al restaurante el estacionamiento estaba lleno, no había lugares y pensó que en que fue una tontera no pensar en ello antes, pero tenía sentido que estuviese lleno. Vio que un auto comenzaba a retroceder y sin medir bien el acelerón hizo que se tambalearan hacia adelante.
― ¡Lo siento mucho, es que ese auto ya se va! ―aceleró con más cuidado y logró estacionarse, lo único que pasaba es que el auto que estaba ahí era más pequeño, entraron, pero definitivamente no podrían salir.
―Hyung, las puertas están bloqueadas por los otros autos―Jin abrió la puerta y definitivamente no podría salir, tendría que ser un chico plano como papel para salir.
―Ugh, podríamos ir a otro lado si te parece.
Jin vio el rostro decepcionado de Namjoon, así que comenzó a pensar en una forma de salir que no fuera por la puerta.
― ¡Podemos salir por la cajuela! Hay un asiento atrás que puede abrirse y tener acceso a la parte de atrás, abrimos y salimos por ahí―Jin habló con entusiasmo y no le dio ni tiempo al mayor de contestar, ya se había quitado el cinturón y estaba tratando de pasar a los asientos traseros.
Como en su mente estaba pasarse al asiento trasero, no se dio cuenta que de tanto agitarse golpeó la cara de Namjoon con su trasero.
― ¡Lo siento hyu-AH! ―cayó al asiento de atrás y comenzó a reír por la situación.
Namjoon comenzó a reír y a intentar pasarse a los asientos traseros, cuando logró pasarse vio el asiento hacia adelante, dejando el escape.
Cuando por fin lograron salir Namjoon le puso el seguro al auto y se dieron los cinco con Jin.
― ¡Vamos! tengo mucha hambre―Jin tomó la mano de Namjoon y entrelazó sus dedos, comenzando a caminar al restaurante.
Tardaron un poco en darles una mesa, pero por ser sólo dos personas fue un poco más sencillo. Les dieron el menú y Namjoon detalló que iban por la oferta todo lo que puedas comer, pasaron a la mesa de la comida y llenaron sus platos hasta arriba, una montaña de comida.
Se volvieron a sentar y a devorar su comida, Namjoon estaba sorprendido de la emoción con que Jin comía todo lo de su plato.
― ¿Quieres que te cuente un chiste? ―le preguntó Jin con la boca llena, siendo cubierto por su mano.
―Claro que sí.
― ¿Sabes cómo se ríe una vaca? ―esperó un poco mientras las risas evitaban salir. ― MUJAJAJA
Namjoon rio un poco, le había dado gracia, pero no tanta. Jin comenzó a reír a carcajadas y las personas le miraban por su peculiar risa, pero a Namjoon no le avergonzó, sino que le dio ternura su risa tan singular.
Terminaron de comer, bueno, Jin terminó de comer y a Namjoon le quedaba un poco de comida. Vio que Jin observaba con disimulo el trozo de cerdo que estaba en su plato y Namjoon lo tomó con sus palillos, tendiéndoselo para que lo comiera.
Jin en ese momento sintió su estómago y corazón saltar, quien ofrece su comida, ofrece su amor.
Hablaron sobre sus pasatiempos, cosas típicas que se preguntan para generar una buena conversación sin ser incómodo.
Después de comer fueron a pagar y salieron del restaurante, los autos que estaban a los lados no se habían ido así que tuvieron que hacer lo mismo que al salir.
―Hyung, mira―cuando vieron a un lado estaba un hombre con la cara pegada en el vidrio del conductor, del lado donde estaba Jin.
Al parecer ese auto no estaba sólo, era un hombre que estaba dormido en el asiento, pudieron pedirle que se moviera.
Salieron del estacionamiento y Namjoon se sentía un poco mal del estómago, comió mucho y ahora se sentía más pesado, mil kilos más pesado.
―Hyung ¿estás bien? ―Namjoon lo miró, intentando disimular el malestar en su estómago.
―S-sí, no te preocupes―y justo en ese momento sintió un ligero punzón.
Comenzó a conducir a uno de los edificios de Nintendo que había por los basares del lugar, era un edificio oficial y había mucha mercancía y máquinas para jugar.
Cuando llegaron Jin comenzó a saltar de emoción, le encantaba todo lo que tuviera que ver con Nintendo, entraron y Jin corría como un niño pequeño, viendo las cosas emocionado.
― ¡Mira, mira! ―comenzaron a jugar con las máquinas y veían todas las cosas que había, las decoraciones y los atractivos del lugar.
Estaban jugando en una máquina cuando el estómago de Namjoon rugió con fuerza y no de una forma agradable.
―Jin, no me siento muy bien―Jin dejó de jugar y perdió. Se acercó a su mayor y sonriendo por la carita del mayor, acarició su mejilla.
―Podemos irnos, he disfrutado mucho Namie―Se levantó del suelo y ayudó a Namjoon para que se levantara también.
Salieron del lugar y claramente Jin compró un muñequito de Mario, Namjoon comprándole uno de peluche, mediano.
¡No rompí nada!
Pensó Namjoon con alegría mientras manejaba y estaba feliz porque las cosas habían salido bien.
Todo hasta que el auto anunció que no había gasolina.
―Oh no, estaciónate ahí―se estacionaron en lo que parecía ser un pequeño parque, apagando el auto y viendo la aguja en lo más bajo.
―Demonios, no sé por qué no vi la gasolina―Jin sonrió y se bajó del auto, rodeándolo y abriendo la puerta de su hyung.
―Vamos, podemos divertirnos aquí―se bajaron y vieron los juegos para niños que había.
Pero Namjoon aún sentía su estómago mal y no quería subir al tobogán como Jin.
Al ver a su mayor en ese estado bajó de un desliz y se sentó con él en el columpio de dos.
―Gracias por este día Namie, lo disfruté mucho―Jin sonrió cuando Namjoon dio una pequeña sonrisa, a pesar de sentirse mal seguía consintiéndolo.
Jin se acercó al rostro de Namjoon y le acarició la mejilla, viendo cómo se sonrojaba, se acercó a su mejilla lentamente para dejar un besito en su hoyuelo, sintiendo el pequeño orificio debajo de sus labios, Namjoon se puso muy nervioso, estaba muy cerca de Jin y su olor invadía sus fosas nasales.
"N-no lo arruines Namjoon, POR FAVOR"
Cuando Jin iba a besar el otro hoyuelo, Namjoon aprovechó para mover un poco el rostro, dándole en beso en los labios.
Jin abrió los ojos con sorpresa por sentir los labios y no el hoyuelo, se sintió nervioso y no pudo corresponder, tanto que Namjoon se separó.
Al ver el rostro nervioso y triste de Namjoon se volvió a acercar de forma rápida, juntando sus labios en un toque suave, no había movimiento ni prisas, sólo quería sentirlo de esa forma tan íntima.
Se separaron con sonrisas pequeñas y juntaron sus frentes, felices por el beso.
Lo único que interrumpió el momento fue un extraño ruido metálico.
Comprendieron lo que era cuando una de las cadenas, la que Namjoon sostenía, se quebró y dejó caer el lado del columpio.
A pesar de todo, Jin pensaba que era la mejor cita que había tenido en su vida.