No había nadie en casa, el silencio estaba abrumando a Jimin y no sólo era el silencio, sino que era el único que no saldría ese día y se sentía un poco sólo. Al menos le reconfortaba que al día siguiente sería la pijamada que hacen cada año después de San Valentín.
Les voy a poner un color de pelo horrible por dejarme sólo.
Aunque en realidad no estaba molesto, le alegraba que sus hermanos por fin dieran un gran paso con sus hyungs, esperaba que por lo menos unos besitos hayan compartido en sus citas.
De verdad pensó que su hyung llegaría de sorpresa con una invitación a algún lugar, pero no. Decidió levantarse y caminar con sigilo a la habitación del mayor, la puerta estaba cerrada, así que la abrió suavemente con su pie, dejando ver a Yoongi desparramado en la cama con Holly por sus pies, dormidos ambos.
Suspiró y llamó a Yogurt con besitos, Yeontan también quería ir así que siguió al cachorrito blanco, quien parecía ser el mejor amigo del cachorrito peludo.
Entró a su habitación y se lanzó a la cama otra vez, los perritos saltaron sobre él y comenzaron a repartir lamiditas en su rostro, haciéndolo reír.
― ¿Por qué Yoonie hyung no viene y me invita a salir como todos? ―les preguntó a los perritos y estos se quedaron atentos, como si de verdad estuviesen pensando en una respuesta.
Les dio igual y siguieron lamiendo los cachetes regordetes del menor.
―Ustedes me van a dar los besitos que Yoongi no me dará ¿uh?
En eso una notificación cayó en su celular, era un aviso de una feria de perritos que habría en una de las plazas en el centro de Seúl, no quedaba tan lejos, así que podría ir y caminar un poco con los perritos.
Decía que habría juegos y venta de premios para los caninos, se veía muy entretenido y como no tenía nada mejor que hacer, prefirió ir.
Había ido a una cuando estaba saliendo con Lee, el chico lo había llevado y jugaron horas con Yogurt, uno de los pocos buenos recuerdos que mantiene con Lee.
Buscó ropa que le permitiera moverse bien y correr con los perritos, unos jeans celestes con un roto grande en una de las rodillas, una camisa negra y tenis blancos, de últimas eligió un gorrito n***o.
Estaba a nada de ir por las correas y Holly, pero cuando chocó con el arco de la puerta, con dolor en la cara, recordó sus gafas.
―Uf, maldita vista defectuosa―tomó sus gafas y se las puso, saliendo de la habitación.
Tomó las correas de la esquina de los perritos y se las colocó a Yogurt y Yeontan, quienes saltaron de emoción, aunque faltaba Holly, al seguir dormido en la habitación de los guardaespaldas.
Se asomó a la puerta como antes y vio lo mismo que antes, ambos dormidos. Comenzó a lanzar besitos suaves y Holly despertó lentamente, agitando su cola al ver a su dueño rubio.
―Ven mi amor, ven―lo llamó y el perrito corrió hasta él, viendo a los otros con sus correas y saltando de la emoción por poder salir a pasear.
Pero hubo algo que llamó la atención de Jimin.
¿Por qué Holly tenía un moñito rojo sobre su collar?
Estaba atado, así que él no podría haberlo colocado ahí, pero le restó importancia al pensar en que en un momento de aburrimiento Yoongi se lo colocó y pudo haberse burlado un rato del canino.
No le dio más vueltas al asunto y le puso la correa sin quitarle el moñito.
Los perritos bajaron las escaleras con euforia y comenzaron a acercarse a la puerta principal. Revisó que llevara todo lo necesario y tomó las tres correas saliendo de la casa.
El clima estaba perfecto para salir, no había tanto sol ni había frío, el camino sería un poco largo, así que se puso un audífono solamente, para estar pendiente de su alrededor y puso una canción de Super Junior, dejando en aleatorio la reproducción.
Quizás Yoongi no era de esos chicos románticos en esas fechas y era algo normal, no a todos les gustaba el celebrar de formas tan clichés como lo era el día de San Valentín.
Porque a pesar de no haberle invitado a salir, Jimin sabía que Yoongi era alguien muy tierno y dulce, se lo demostraba por mensajes de texto y en persona, así que no se molestó con él.
Estaba a la mitad del camino cuando vio un puesto de peluches, en él anunciaba que había promociones en peluches seleccionados, le encantaban los peluches y podía aprovecharse de las ofertas de ese día, aunque fuera sólo para él.
Se asomó para ver si alguno le llamaba la atención.
Osos, osos, osos y más osos.
Cuando se iba a rendir por la explotación de osos de peluche vio al fondo un n***o peluche, era un Kumamon con corazones en los ojos y una sonrisa resplandeciente.
Yoongi hyung amaría ese peluche.
Entró a la tienda y se apresuró para tomarlo, pero cuando estaba a nada de tomarlo un chico lo hizo también, viéndolo.
Agh ¿en serio?
―Oh, Jiminie ¿quieres llevarlo? es todo tuyo―Lee soltó el peluche y dejó que Jimin lo tomara. El rubio vio el rostro de Lee, no se veía muy bien, si era sincero.
―Gracias―Yogurt comenzó a gruñirle a Lee al reconocer su olor y como este lo hizo, Yeontan y Holly le siguieron, tomando al chico como una amenaza.
Si Yogurt decía que era malo, es malo.
Jimin tomó el Kumamon y se dio media vuelta para ir a la caja, pero cuando los perritos comenzaron a ladrar detrás de él supo que Lee lo estaba siguiendo.
Pagó el peluche y pidió que se lo guardaran en una bolsa de regalo, siendo una grande por el buen tamaño del Kumamon y pagó lo debido.
― ¿Es para tu novio? ―preguntó Lee, intentando alejarse de los perritos, quienes amenazaban con darle unas buenas mordidas si se seguía acercando a Jimin.
Jimin recordó la llamada que le habían hecho hace unos meses, donde habían dicho que Yoongi era su novio para que lo dejara en paz, lo que no había funcionado del todo, al menos ya no le escribía a diario como antes.
―Sí, le encanta Kumamon―tomó la bolsa y le agradeció a la chica de la caja, caminando hacia la salida sin decir adiós a Lee, siendo descortés.
Caminó rápido y bufó cuando escuchó los pasos ajenos detrás de él, estaba comenzando a pensar que Lee fue el causante de esa notificación en su celular y por ello sabía que estaría ahí.
Jimin suspiró con cansancio y volvió a ver hacia atrás, viendo que Lee se detenía y le sonreía.
―Vamos a ver ¿tú me mandaste la notificación de la feria? ¿por eso estás aquí? ―Lee se puso nervioso y miró al suelo unos segundos, tal vez lo habían descubierto.
―La verdad sí, este año a mi primo le tocó organizar la feria y me dijo que le avisara a mis conocidos, iba a avisarte cuando recordé que me tienes bloqueado en todas las r************* , así que por el teléfono de él avisé.
Bien, los ánimos de Jimin cayeron de golpe, ya no tenía ganas de ir a ese lugar y mucho menos tener a Lee siguiéndolo como perrito, quería ir a relajarse y jugar, pero ahora era claro que no podría.
―Bueno, creo que será mejor volver a mi casa...
― ¡NO! ―gritó y tomó a Jimin de los hombros, evitando que este caminara, pero se alejó cuando los perritos le ladraron con mucha molestia e incluso Yeontan le había mordido en el tobillo. ―digo, puedes ir, prometo no intentar nada.
Hace mucho que la palabra de Lee dejó de importarle, ya que sabía que no cumpliría lo que prometía. Aunque si era sincero se estaba sintiendo un poco mal por tratarlo así, de lejos se le veía que no estaba bien física y probablemente estuviera peor emocionalmente.
Su celular vibró, siendo varios mensajes enviados con rapidez, antes de decir cualquier cosa sacó su celular del bolsillo y vio el mensaje.
Yoonie
¿Jimin?
¿No estás en casa?
¿Dónde están los perritos?
Tomatito, por favor llámame.
Agh, no tenías que salir de casa, arruinas todo, tomate tonto.
Ven pequeño, por favor.
Sonrió ante los mensajes y bloqueó el celular, vio a Lee, quien estaba pendiente de sus reacciones.
―Lo siento mucho Lee, pero me esperan en casa―sonrió y rodeó a Lee, siguiendo su camino.
Sabía que Lee no iba a rendirse y que haría todo lo que pudiera para molestarlo a él o a sus hermanos, ya que Jin le había contado sobre el problema en el salón.
Pero ese malestar seguía picando en su interior.
Jimin se detuvo por un segundo y vio a Lee sentado en una banca, tenía su cabeza entre sus manos y la cabeza gacha.
"A veces las personas no saben cómo encontrar el perdón y hacen lo que sus impulsos le indican"
Yoonie
Pequeño, contéstame por favor, me preocupas.
Jimin comenzó a escribir en su celular y mandó el mensaje, caminando hacia el lado que sentía el correcto en ese momento.
Yoonie
¿Todo bien?
Sí hyung, volveré a casa en unas horas, no te preocupes por mí.
Te llamo cuando vaya de camino.
Te quiero❤.
Cuando logró enviar el mansaje volvió a caminar hacia Lee, pensando en que si en verdad lo que estaba haciendo era lo correcto.
Cuando estuvo al lado de la banca le tocó el hombro dos veces y este rápidamente levantó la cabeza sonriendo cuando vio a Jimin.
Los perritos comenzaron a gruñir y Jimin les calmó.
―Shh tranquilos―se sentó al lado y vio cómo los animalitos le protegían. ―Voy a ir contigo, pero si veo una intención fuera de lugar, te voy a dar una patada en los huevos y un par de mordidas en las piernas de parte de ellos―los perritos estaban alertas―y pondré una ley de restricción contra ti.
Lee rio y asintió al tiempo. Se levantó de la banca y se puso frente al menor, ofreciéndole la mano para levantarse y comenzar a caminar.
―Y... ¿cómo te trata tu hyung? ―tomó un tema de conversación, esperando a que no se incomodara el menor.
―Él es muy lindo conmigo, me hace realmente feliz―confesó con una sonrisa y mofletes sonrojados.
Aunque aún no eran pareja nada de eso era mentira.
―Me alegro de que te trate bien―se rascó el cuello y vio el enorme cartel que anunciaba la feria canina a unos pasos, viendo muchas personas con sus perritos. ―Antes de cualquier cosa...―se detuvo un momento y Jimin lo imitó, dispuesto a escuchar lo que estaba por decirle.
Lee metió sus manos en sus bolsillos y respiró hondo, pensando en cómo decirlo.
―Sólo quiero disculparme, contigo y con Jin, pero en especial contigo. Fuiste el mejor novio que tuve y realmente fui un idiota al engañarte, me alegra que hayas encontrado a alguien que te haga feliz y reconozca la hermosa persona que eres. No cualquiera elegiría quedarse con el idiota de su ex en lugar de pasar con su novio en San Valentín.
Jimin sonrió y sintió que esa molestia al ver a aquel chico se desprendía de su cuerpo, eso era lo que necesitaba oír hace mucho tiempo.
Lo que a Jimin le molestaba de Lee era su orgullo y ego, tanto que estaba realmente conmivido por sus disculpas, ya que cuando todo pasó, ese chico que ahora se veía muy apenado, en ese entonces había reído sin dolor ni empatía.
Pero se veía realmente arrepentido y Jimin odiaba el rencor. Así que sonrió y le contestó de forma sincera.
―Te perdono Lee.
•••
―No quiero incomodar, así que gracias por pasar un tiempo conmigo―estaban a una casa de la de Jimin, ambos despidiéndose después de una hora y media de juego con los perritos, quienes estaban cansados y querían dormir en casa.
―No me agradezcas, ahora, piensa en el discurso que tendrás que darles a mis hermanos para que te perdonen, ellos serán más duros contigo que yo.―sonrió cuando Lee tuvo una verdadera cara de miedo, con tan sólo pensar en enfrentar a Jin― Adiós Lee.
Se despidieron y Jimin tomó a los perritos en brazos, siendo difícil al ser tres caninos cansados. Con una maniobra de manos tomó su celular y le marcó a Yoongi, para que le ayudara a abrir la puerta.
― ¿Jiminie?
―Hola hyung, estoy fuera de casa, pero los perritos están muy cansados y los llevo en brazos, así que ábreme por favor.
Finalizó la llamada y se acercó a la cerca, pasándola de forma más sencilla.
La puerta se abrió y vio un Yoongi vestido con un traje n***o, una corbata azul marino y peinado pulcramente. Se le hizo raro el verlo tan elegante en casa.
¿Va a salir con alguien?
Entró a la casa y dejó a los perritos en el sofá individual, los cuales se acurrucaron para seguir durmiendo.
― ¿Vas a salir con alguien? ―preguntó Jimin al verlo tan arreglado y guapo, llegando el olor de su colonia hasta sus fosas nasales, encantándole.
―Iba a salir contigo, tomate abollado.
Jimin se dio la vuelta y miró con ojos abiertos a su hyung, tenía los brazos cruzados y comenzaba a desatarse la corbata, se veía ligeramente frustrado.
―Tenía la esperanza que volvieras antes de las cinco y que nos reprogramaran la reserva, pero me dijeron que no se podía y que la había perdido―se quitó la corbata y la dejo en el sofá. ―no me imaginé que tu trasero picara por salir tan rápido.
Jimin se sintió un poco culpable, pero si Yoongi se lo hubiera dicho antes no habría salido.
― ¡Te vi durmiendo, por eso no imaginé que querrías salir! ―dijo levantando los brazos, le hacía gracia la situación, pero Yoongi si se veía molesto.
― ¡Dormí sólo treinta minutos! ―se lanzó al sofá y se desabrochó el primer botón de la camisa, mirando desde su puesto la sonrisa burlona de Jimin.
―Bueno, no es necesario salir para tener una cita ¿o sí? ―Yoongi iba a responder cuando vio la gran bolsa de regalo que Jimin tenía en la mano.
Arqueó una ceja y señaló en silencio la bolsa.
―Iba a darte algo, pero estás tan gruñón que se me fueron las ganas―mintió mientras comenzaba a subir las escaleras con una sonrisa burlona.
Yoongi sonrió y se levantó del sofá, fue a despertar a Holly, llevándolo con él arriba.
―Cuida lo que dices, que si sigues me voy a arrepentir de lo que hay en tu habitación.
Jimin se quedó quieto ante la última oración, su mano quedó paralizada en la perilla de la puerta y cuando se dio la vuelta hacia donde estaba Yoongi, éste no estaba.
Le dio la vuelta a la perilla y con muchos nervios empujó lentamente la puerta.
Lo primero que sus ojos captaron fueron los globos amarillos volando en el techo, había muchos, casi cubrían el techo completo del lugar. Después pudo ver unos peluches de pollitos en la cama, de diferentes tamaños, con moñitos rojos en sus cuellos. Había dos bolsas de regalo en el medio de la cama y un marco se adornaba en él.
Se acercó al marco y vio la foto, era la última foto que se había tomado con su padre, sólo que el marco era totalmente nuevo y tenía inscripciones en los bordes.
Eran las frases que su padre decía, lo que mantenía su recuerdo más que vivo.
Recuerda que un día tuvieron una conversación sobre lo que extrañaba de él y sus frases diarias eran parte de ello.
Las memorizó y todas están aquí.
Escuchó el ladrido de Holly detrás de él y cuando se dio la vuelta llevaba en su hocico un ramo de flores, sus flores favoritas y tenía una notita atada al moñito del collar.
Tomó las flores y la nota.
¿Quieres ser el tomate que complete mi salsa?
Jimin rio y se lanzó en un abrazo a Yoongi, cuando este cruzó la habitación con ropa de andar en casa.
―Sí, sí quiero.
Yoongi sonrió y vio las mejillas rojas de Jimin. Sin que Jimin se diera cuenta, le colocó una diadema que simulaban ojitas en la parte de arriba.
―Mira, ahora eres un tomate en todo su esplendor.
Jimin se sonrojó más y Yoongi soltó un brazo para poder tomar una foto de ello, haciendo que Jimin le golpeara suavemente en el hombro y se abrazara a su torso con vergüenza, pero sin quitarse la diadema.
―Te quiero mucho pequeño, demasiado para este perezoso corazón―Jimin sonrió y salió del escondite que era el pecho del mayor.
Acercó su rostro al de Yoongi con una sonrisa, acariciando de arriba hacia abajo sus narices. Jimin le miró a los ojos y pensó en que después de todo, Yoongi merecía el tener un regalo, así que se atrevió a dar el primer empujón.
Le dio un beso en los labios.
Yoongi sonrió sobre los labios ajenos e iba a corresponder con mayor profundidad, hasta que...
― ¡Ya llegamos, ojalá no estén teniendo cuchi cuchi!
― ¡Dejen de alimentar al ganso!
•••
Primero llegaron Jin y Namjoon y a los segundos llegaron Taehyung y Hoseok.
―Ugh ¿no podías besarlo unos segundos más para que tuviera más tiempo con mi Minie? ―se quejó Yoongi cuando Namjoon les contó sobre su cita.
― ¿Para qué despeinaran a la cotorra en la casa? no gracias.
Yoongi rodó los ojos y tomó su nuevo peluche de Kumamon y su celular, saliendo de la habitación sin decir más.
Caminó a la habitación de Jimin y abrió la puerta sin tocar, viendo a Jimin con sus hermanos, sentados en la cama.
Jin abrió los ojos con sorpresa, no porque Yoongi abriera sin tocar, sino porque iba con pijama, su celular y un peluche.
― ¿¡Ibas a dormir con Yoongi hyung?! ―preguntó Jin exaltado y Taehyung chilló dando patadas al aire.
― ¡Iban a follar! ―canturreó el pelirrojo y comenzó a bailar en la cama, riendo con fuerza cuando Jimin se levantó todo sonrojado y molesto.
― ¡No te hagas el tonto, te escuché decirle a Namjoon hyung que querías dormir con él hoy!
― ¡Yo soy el mayor, puedo hacer lo que quiera!
― ¡Ambos iban a destapar la botella esta noche! ―de pronto el celular de Taehyung brilló por haber recibido un mensaje.
Hobi Hobi☀
Ya voy a tu cuarto ¿llevo otra almohada?
― ¡Tú también rata asquerosa! ―señaló Jimin mientras se levantaba de la cama.
― ¡Tú eres el menor Jimin, no puedes! ―Jin contraatacó y tomó una almohada como arma.
― ¡Pero Yoongi hyung es mi novio, ustedes no son oficiales! ―tomó una de sus almohadas y golpeó a Jin en la cara.
Taehyung hizo lo mismo y Jin abrió los ojos indignado. Una pelea de almohadas se desató en la habitación y como sus almohadas no eran de plumas, no se veía como en las películas.
― ¡Yoongi hyung, ayuda a tu amor! ―gritó Jimin al ser maltratado por la almohada de Jin en su espalda, quien estaba sobre Taehyung para congelar sus movimientos.
Los mayores entraron a la habitación y Yoongi tomó la mano de Jimin, cubriendo los golpes con su brazo.
La guerra de almohadas se trasladó a la sala, Namjoon y Hoseok se habían unido, protegiendo a sus chicos de los abusos almohadales.
Yoongi y Jimin los veían desde arriba con los pelos de punta por la pelea anterior.
― ¿Quieres que pidamos hamburguesas para cenar y vemos una película en Netflix? ―le ofreció al mayor, recordando que aún no habían podido comer nada, sintiendo su estómago rugir.
―Me encantaría Yoonie.
Y se fueron al cuarto del menor a pedir la comida y buscar una película, mientras la tercera guerra mundial se desataba en el piso de abajo.
― ¿Ahora si puedo tener mi beso de aceptación? esos mongoles no nos dejaron―Jimin sonrió apenado y se acercó a Yoongi, pasando sus brazos sobre sus hombros y acercando sus rostros.
―Claro que sí―volvieron a juntar sus labios en un beso suave, moviéndose al compás de sus corazones y sintiéndose plenos por poder dar ese paso.
― ¡Jin hyung, se están pasando el chicle aquí! ―Taehyung abrió la puerta sin tocar y cuando el mayor escuchó aquello, llevó su arma degastada para golpear a su cuñado y a su hermanito.
Porque San Valentín no sólo se trata de citas, besos y regalos, también es tiempo para estar con tus amistades y recordar los buenos momentos, hasta poder llegar a perdonar los malos.