04

1324 Palabras
Yoongi, Namjoon y Hoseok estaban listos para comenzar su día laboral con una enorme sonrisa... o al menos eso querían aparentar. Eran las 5:45 de la mañana y los tres chicos estaban bañados y con la ropa que habían comprado el día anterior, resulta que al final de todo solo SeokJin fue con ellos, ya que los otros dos menores tenían tareas que hacer. El caso es que los tres parecían zombies, arrastraban los pies con ganas de lazarse a la cama y volver a dormir por unas tres horas más. —Alguien tiene que ir a despertar a los mocosos—dijo Yoongi, mientras acomodaba de una forma más decente su menta cabellera. —Ugh, vayan ustedes. Capaz son de los chicos que hay que lanzarles agua para que se levanten— Namjoon se rascó el cabeza cansado, apenas podía mantener los ojos abiertos—Además la señora Kim ya se fue, nadie sabe cómo son esos chicos—se lanzó de espalda a la cama. —Bien, iré yo— Hoseok se levantó y caminó a la puerta de la habitación para salir al pasillo, las tres puertas que se encontraban en el pasillo eran las diferentes habitaciones, no sabía por quién comenzar, el más chico o el mayor, no contaba al de en medio ya que se veía que no le caía muy bien. El pelirrojo se acercó a la puerta que tenía un cartel colgando que decía "Jiminie" en letras cursivas y negras. Tocó la puerta tres veces seguidas y esperó un momento a escuchar, aunque sea una palabra del chico. Namjoon y Yoongi lo veían desde la habitación, esperando que alguno de los chicos le lanzar una almohada y lo echaran. Una cabellera despeinada se asomó a la puerta y unos ojitos dormilones lo veían con curiosidad. — ¿Necesita algo Hyung? —bostezó y Hoseok no pudo evitar soltar un chillido por lo adorable que se había visto el chico. —Solo vengo a despertarlos para que se alisten, tienen que ir al instituto— Hoseok miró al chico que estaba perdido en sus pensamientos, viendo a la nada y pensando en todo. — ¿Qué hora es? — Son las cinco y cincuenta. Hoseok vio como Jimin abrió los ojos exageradamente, al parecer había olvidado el instituto o algo así, Jimin salió de la habitación con prisa, ganándose una mirada extrañada de los tres guardaespaldas, y comenzó a golpear las puertas de sus hermanos con desesperación. Varios quejidos se escucharon en las otras habitaciones, pero el pelinegro seguía tocando. —Levántense de una vez, la señora Lee dijo que quería el trabajo a primera hora y si no salimos antes, nos va a reprobar—Jimin gritó para que sus hermanos escucharan desde adentro y luego corrió hacia su habitación, encerrándose en esta. Unos segundos después los otros dos chicos salieron corriendo de la habitación y Taehyung corrió a la habitación de Jimin, con una toalla y ropa en las manos. —Jiminie, aún no reparan mi ducha— golpeaba la puerta. — ¡Voy a usarla! —para ese punto Yoongi y Namjoon habían salido de la habitación, para cuando los chicos terminaran de alistarse, salir rápidamente. Miraron a los chicos y rieron por recordar los viejos tiempos. —No me importa, bañémonos juntos— tanta era la desesperación que Jimin abrió la puerta, dejando sorprendidos a los mayores. —Yo jamás me bañaría con mi hermano— dijo Yoongi con cara de asco, lo hacían de chicos, pero ahora esa no era una opción. —Al parecer no tenía opción— Namjoon rio. Bajaron los escalones y esperaron sentados en el sofá, vieron al perrito Yogurt en su camita que estaba en la sala y dormía plácidamente, hasta que múltiples pisadas se escucharon en las escaleras y tres chicos con uniforme bajaban. El uniforme era amarillo con una corbata negra y puntos. —No nos podemos ir sin desayunar—dijo SeokJin caminando a la cocina. —No nos podremos graduar si no pasamos matemáticas—Taehyung tomó su mochila y alcanzó a agarrar una pera para el camino. —Por eso Jimin tiene gastritis—dramatizó Jin, si era verdad lo de la gastritis, pero al dueño de esta no parecía molestarle el no comer. —Y si es necesario, la tendré hasta graduarme— Jimin apoyó a su hermano y tomó su mochila, él había preparado comida la noche anterior para sus hermanos y él, sabía que esto pasaría e hizo un buen desayuno que comerían en el receso, lo llevaba en una lonchera. —Agh, demonios— Jin tomó una banana y una manzana para él, era el que más amaba comer de sus hermanos y no tenía su estómago vacío por nada del mundo. Los tres guardaespaldas los vieron salir sin decir nada más, luego despabilaron y comenzaron a caminar detrás de ellos. A penas había salido el sol y había una ventisca mañanera. Yoongi sacó un trazo de pizza que tenía escondido detrás y comenzó a comerla. —En serio Yoongi, pizza... —El mocoso mayor tiene razón, no podemos no desayunar— habló con la boca llena, y los otros dos hicieron una cara de asco al ver la pizza masticada en su boca. Los adolescentes parecían no recordar que tenían compañía detrás, iban hablando y riendo a poca distancia, hasta que Taehyung volvió a ver y los miró. — ¿Qué hacen siguiéndonos? —preguntó el de en medio sin dejar de caminar, llamando la atención de sus hermanos. —Su madre nos indicó que debíamos acompañarlos hasta el instituto—respondió Yoongi. —Bien, pensarán que tenemos niñeros—se quejó el mismo, Tae no tenía mucho amor—por no decir nada—por los tres chicos invasores, tenía sus razones. Cuando estaban cerca del instituto—lo sabían porque parecía una granja de pollitos—comenzaron a caminar un poco más lento. Los mayores se percataron que los tres mocosos eran populares, ya que cuando entraron al instituto—sin despedirse—varias personas comenzaron a saludarlos, estos no se detenían a mantener una conversación con ninguno, pero si los saludaban amablemente. —Ahora vamos, quiero dormir— Yoongi fue el primero en darse la vuelta y comenzar a caminar, y de hecho, eso fueron a hacer.                                                                                               ••• Estaban esperando a que salieran del instituto y muchos chicos salían de este y los miraban extrañados, quizá por su ropa elegante, pero querían irse de una vez. De la nada un chico de cabello rubio se colocó junto a ellos, éste se apoyó en uno de los carros que estaban estacionados y se cruzó de brazos, como si esperara a alguien. Namjoon vio que por fin habían salido los tres chicos y estaban caminando hacia la salida felices. —Entonces el señor Choi llegó con flores al salón, fue todo muy extraño—contaban Jimin y Jin a Tae, quien en medio de la clase de japonés había ido al baño y se perdió una extraña declaración hacia la maestra. —Demonios, siempre me voy cuando pasa algo interesante— se lamentó el chico—oh, tengo malas noticias para ti Mochi—los chicos miraron al pelinegro con una cara de confusión— Soo idiota Lee te está esperando. Jimin miró la salida y vio a sus Hyungs, pero cuando miró un poco a la derecha miró a Soo, quien levantó la mano para llamar su atención. Siguieron caminando con cara de desagrado los tres chicos, ese chico es el ex novio de Jimin, la historia es algo larga y la razón de su rompimiento genera molestia a sus hermanos, queriendo golpear al chico. Los guardaespaldas se confundieron al ver que ese chico, aparentemente, buscaba a Jimin. Llegaron donde ellos estaban y comenzaron a caminar, Jimin había intentado ignorarlo. —Jiminie, bebé escúchame por favor—pidió el rubio a las espaldas de todos, Jimin se detuvo al escuchar ese apodo que antes amaba y ahora le parecía estúpido. —No vayas si no quieres. —Espérenme un momento—Jimin se dio la vuelta, dispuesto a hablar. Jimin se acercó a el rubio y comenzaron a hablar, nadie podía escuchar lo que decían, pero Soo le tomaba las manos y Jimin las alejaba. Cuando se distrajeron por unos ancianos que querían pasar, escucharon un grito y miraron asustados. — ¡Suéltalo idiota! 
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