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2120 Palabras
"Yo iré por Taehyung" La sala quedó en completo silencio por varios segundos, donde todos trataban de analizar lo que el menor había dicho con demasiada seguridad, como si hablaban de quién iría por el pan. ―Nadie te ha pedido tu opinión Jimin, cállate―le regañó Yoongi y se levantó del suelo, acercándose a Kimbu con el ceño fruncido. Gruñó cuando sintió un jalón el su pantalón y vio al rubio levantarse ―Yo quiero hacerlo por mi hermano, él no podría acercarse a ese cerdo, míralo, tan sólo lo mencionaron y está a nada del desmayo―señaló a su hermano, quien estaba siendo reconfortado por Hoseok entre sus brazos. ― ¡¿Y quién descarta la idea de que algo salga mal y ese tipo te viole igual que a Taehyung?! ―comenzó a alzar la voz con molestia, estaba entrando en desesperación al ver que el chico que ama quiere sacrificarse para arrestar al tipo. ―Hyung―ignoró el regaño de su guardaespaldas y miró al adulto, quien seguía sentado en el sofá. ―iré, pero quiero que los policías vengan y hablen con nosotros, que nos corroboren de que esto no saldrá mal y podré regresar a casa. ―N-no Minie―se escuchó el suspiro cansado de Taehyung, acababa de recuperarse del ataque de ansiedad y había escuchado parte de la conversación, asustado por las acciones y decisiones de su hermanito. ―Vámonos. Kimbu se levantó del sofá y sacó su celular de su bolsa, para llamar al oficial con el que había hablado y comenzar el plan, ya que ese día vería a Shim Dae para "darle el dinero". ―Jiminie, por favor detengámonos y piensa en lo que estás a punto de hacer, no es como una aventura de espías en las películas―Jin le tomó del brazo, estaba muy asustado, pero tenía que ayudar a su hermano menor y controlar la situación. ―ese hombre es muy peligroso y ya había prometido volver por nosotros...―Jin comenzó a sollozar mientras soltaba el agarre en el brazo de Jimin. Sólo eran unos niños, no deberían tener problemas como esos. ―El oficial dijo que vendrían acá, así que quedémonos en casa―la situación estaba muy tensa y su corazón se estrujo al ver el rostro de los chicos llenos de ansiedad y preocupación. ―Les prometo que todo saldrá bien, por favor no me vean como el enemigo, sólo quiero ayudarles. Namjoon, quien no había hablado desde la declaración de Kimbu se acercó al mayor, con pecho inflado y mirada seria. ―Si le llega a pasar algo a cualquiera de ellos...―señaló a los chicos sin dejar el contacto visual con Kimbu. ―nosotros tres te golpearemos hasta que sientas lo que ellos puedan llegar a sentir por tu culpa. Sería mentira decir que Kimbu no tembló de miedo al escuchar la amenaza de aquel chico, pero él no tenía malas intenciones y los oficiales le habían asegurado la seguridad de los chicos. ―Y yo dejaré que me golpeen si algo llegase a ocurrir, que estoy seguro no pasará. Al cabo de 10 minutos Taehyung pudo calmarse, habían hecho el nidito del amor, donde sus hermanos le abrazaban por los lados y él quedaba en el medio, recibiendo el calorcito de un abrazo reconfortante. Yoongi no le había dirigido la palabra a nadie, estaba en el sofá con Holly en sus piernas, viendo al suelo sin expresión alguna. Hoseok y Namjoon estaban sentados junto a los menores, mientras sonreían por el cariño de los menores, pero no dejaban de vigilar a Kimbu, quien estaba esperando cerca de la puerta principal. Jimin le dio un beso en la mejilla derecha a su hermano y giró su vista hacia Yoongi, quien seguía perdido en el espacio de su mente. Se separó de su hermano y se levantó del suelo, se acercó lentamente mientras limpiaba el sudor de sus manos en sus pantalones y cuando estuvo cerca se sentó a su lado, dándole un poco de distancia. ―Hyungie―le llamó y Yoongi no inmutó, sin embargo, Holly comenzó a mover su colita y corrió al regazo del menor, dando lamiditas donde le fuera posible. ―Hyung, tu tomatito te necesita―se quejó con voz infantil e hizo un puchero con sus labios. Yoongi sintió un estrujón cuando escuchó al menor decir eso y hablar de esa forma. Este mocoso sabe cómo manipularme. Lentamente giró el rostro y con rostro preocupado le vio a los ojos. Min Yoongi jamás lo admitiría en voz alta, no al menos en ese momento, pero estaba malditamente asustado y preocupado por todo lo que pusiese pasar, su mente producía los peores escenarios de la situación y no podía ocultar su preocupación. ―Eres un tomatito idiota, no piensas las cosas―apegó su espalda al respaldo del sofá y suspiró, viendo el rostro indignado de Jimin. ―Pero quieres a este tomatito idiota. Yoongi se sonrojó por la astuta respuesta ¿cómo decir que no si sí? ―Vamos a ir a donde sea que toque, voy a llevar a Holly y si pasa algo les patearé los huevos mientras Holly les muerde el culo ¿verdad pequeño? ―Holly totalmente dispuesto ladró fuerte, listo para masticar traseros. Jimin sonrió y se acercó más a Yoongi, y Holly se acostó entre las piernas de ambos. Jimin sonrió y miró el rostro de Yoongi. Se acercó y le dio un beso largo en la comisura de sus labios, haciendo que el mayor le mirara totalmente sonrojado y sorprendido. ―Gracias por preocuparte hyung. En la cocina Kim SeokJin estaba entrando en crisis, no podía controlar sus emociones y el sentimiento de impotencia había apoderado su cuerpo. Era el mayor y se suponía que debía ser el que cuidara a los demás, pero en ese momento no podía ni con sus propias emociones y estaba aturdido. ―Jin ¿estás bien? ―Namjoon entró a la cocina, le había preocupado el no ver a Jin por la sala, así que comenzó a buscar. Y cuando entró su corazón comenzó a latir demasiado rápido, el chico estaba sentado en la esquina de la cocina, sus piernas siendo abrazadas con fuerza y lágrimas cayendo de sus ojos, sus labios sufriendo entre sus dientes. Se acercó al menor y se sentó frente a él, lo tomó de los brazos y sin preguntar lo sentó en su regazo, comenzando a acariciar su espalda. Al principio se asustó, no le gustaba que le vieran llorar, menos sus hermanos, pero cuando el mayor le abrazó y reconfortó de esa forma tan dulce y sincera, no pudo evitar el dejarse llevar y explotar. Los sentimientos de preocupación eran los que más rondaban por su cuerpo, había considerado el subir en busca del amor maternal que le estaba haciendo mucha falta, pero sabía que eso no volvería a ser como antes, no más. ―Eres un gran hermano mayor, no tienes que apenarte ni martirizarte por lo que está pasando, no están solos. Sonrió cuando el menor asintió con la cabeza y le abrazó más fuerte, escuchando los repetidos hipidos. ―G-gracias por ser más que nuestros g-guardaespaldas. Nadie les obligaba a reconfortarlos como lo hacían en ese momento, nadie les obligaba a escucharlos y comprenderlos como en ese momento, todo eso lo hacían porque querían. Porque todos comenzaron a amarlos de distintas formas, siendo un amor sincero. Taehyung comía helado mientras veía a los oficiales llegar y Kimbu acercarse a ellos. Sacó otra cucharada de helado y la acercó a la boca de Hoseok, ahora era quien le envolvía en el nidito de amor en ese momento. ― ¿Crees que todo salga bien? no dejo de pensar que todo es culpa mía―Hoseok frunció el ceño con el helado en su boca, lo tragó y le pellizcó la mejilla al menor. ―No tienes la culpa de nada, ese desgraciado debe estar entre las peores rejas y haremos lo posible para que eso pase ¿bien? Kimbu entró con tres oficiales de policía a su espalda, dos hombres y una mujer. ―Chicos, llegaron los policías. Yoongi y Jimin se levantaron del sofá mientras Namjoon le ayudaba a Jin a secarse las lágrimas para salir de la cocina. ―Buenas tardes jóvenes, soy el oficial ChanYeol y mis compañeros son el oficial Kris y la oficial Jiyoon. Los adultos hicieron una pequeña reverencia y los menores con sus guardaespaldas respondieron a ella. ―Queremos explicarles todo, será corto y fácil, queremos garantizarles seguridad que tendrán. No sólo seremos nosotros, hay patrullas colocadas estratégicamente cerca del lugar donde emplearemos en ataque, no le dejaremos el lastimarlos y actuaremos con velocidad, no dejando de lado la sutileza para evitar que el señor Dae tome culpas ante ustedes y así crea que todo pasó por casualidad. Escucharon el plan paso a paso y los guardaespaldas aceptaron todo, con la condición de que les dejaran ir con ellos. ―Tengan, si las cosas llegasen a salir de control, al menos tendrán un arma por si se acerca a ustedes―les dio una porra a cada uno.          Namjoon tomó la porra por el mango y este se desprendió, cayendo al suelo la parte con la que tendría que golpear a la gente. ― ¡YO NO FUI, ME LA DIERON ASÍ! ―gritó y levantó los brazos con el mango entre sus manos. ―Se supone que es casi indestructible y tú lo destruiste en dos segundos, tiempo récord. Los policías le dieron una porra de principiantes, en lugar el mango largo era un solo palo n***o largo, al menos así no le desprendería nada. Jimin se fue en un auto diferente y fue el primero en salir. Los únicos que salieron fueron Jimin y los guardaespaldas, era más seguro que los dos menores se quedaran en casa. Hoseok estaba en una llamada con ellos y no se cortaría en ningún momento, para mantener informados a los chicos. Jimin estaba muy nervioso y en ese momento le llegó un mensaje a su celular, sonriendo al ver el emisor. Yoonie hyung Holly y yo estamos listos para golpear traseros si es necesario. Míralo, lleno de Swag. Awww Holly bebé ¿Mi hyung también está listo para protegerme? (◕ᴗ◕✿) Claro que sí. Sólo mírame.   Jimin rio sintiendo un hermoso golpeteo en su corazón, estaba dispuesto a aceptar todo lo que su hyung le ofreciera. Estaba enamorado de él. Llegaron a una calle poco concurrida por autos, había unas tiendas de juguetes y cafeterías por otros lados, Jimin tenía que caminar hacia el parque del lugar y se supone que Dae estaría a una cuadra antes del parque. ―Estaremos cerca en todo momento, trata de actuar lo más tranquilo que puedas, confía en nosotros―Jimin asintió ante las palabras de uno de los oficiales y vio a lo lejos como sus guardaespaldas se movían con la oficial. Acomodó la mochila que llevaba en su espalda, para hacer más realista la situación, y comenzó a caminar. Había gente por el lugar, pero se notaba que era día laboral y la gente que pasaba iba hacía los restaurantes o pasaban de largo. Comenzó a relajarse y pensar en las cosas buenas que le estaban pasando últimamente, todo iba bien hasta que comenzó a escuchar pasos dobles detrás de él. Miró hacia atrás y su sangre se heló. Está aquí, está aquí. ―Pero mira que bombón me acabo de encontrar―tomó del brazo y Jimin y lo arrastró hacia el espacio que había entre dos casas que se alquilaban. Jimin tembló e intentó soltarse. ―Espera un momento, eres el hermoso amigo del chico que violé aquella vez―Sonrió y le pasó el pulgar por la mejilla, Jimin le golpeó la mano. ―Uf, tú tienes mejores dotes que... No pudo seguir hablando cuando sintió un golpe en su cabeza, solamente parpadeó un poco y comenzó a darse la vuelta lentamente, cuando Yoongi vio la oportunidad le dio con la porra en la cara, Holly le mordía la pierna con mucha fuerza, estrenando sus colmillos. ―UGH, PUTO PERRO―estaba a nada de darle una patada a Holly, pero Jimin lo tomó y lo salvó de ese golpe, mientras Yoongi le daba más porradas por la cara. Escuchó las pistolas detrás de él y dejó de golpear al hombre, poniéndose junto a Jimin y Holly. ―Levante las manos donde pueda verlas... Hoseok y Namjoon estaban bailando con las porras al otro lado del lugar, moviendo su trasero como Jungkook les había enseñado. Los policías tomaron a Dae y después de un intento de escapar fue esposado. ― ¡Lo hicimos, lo hicimos sí! we did it ―comenzaron a cantar en coro y los chicos levantaron la porra, cuando Namjoon lo hizo se le desprendió de la mano y el objeto voló con fuerza hacia la cabeza del violador, escuchando su quejido antes de ser introducido al auto de policía. Hicieron un circulo y comenzaron a dar vueltas mientras saltaban, cantando felices por haber logrado aquello. Kimbu los miraba desde lejos con una sonrisa, está feliz porque todo saliera bien. Sintió algo vibrar en su bolsillo y vio una llamada entrante de San. ―Amor ¿Dónde estás? ―Te conté lo que haríamos hoy con los policías, todo salió muy bien y los chicos están a salvo―sonrió cuando vio a los chicos abrazarse, con Holly ladrando en el medio. ―Bueno ¿pero ya vienes? me prometiste ir a comer después. En ese momento Kimbu supo que lo que estaba a punto de hacer era lo correcto. Kim San no estaba bien.      
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