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1436 Palabras
Jimin estaba harto, cansado, indignado con la sociedad y el mundo lleno de corruptos. ¡No quería usar unas estúpidas gafas, no las necesitaba! En realidad, sí, pero le parecían horribles. Sus hermanos habían heredado la buena vista de la familia de su madre, nadie utilizaba lentes ni siquiera para leer ¡ni la abuela los usaba! Pero Jimin siempre había sido más parecido a su padre en muchos sentidos; desde el pelo, el color de los ojos y la mala vista también era parte de la lista. Su vista era totalmente defectuosa, ni de cerca ni de lejos. ¡Una tontería! Y ahora que estaba en la óptica sentado en esa silla del demonio que te elevaba para que te colocaran esa máquina gigante, quería darles una patada a sus hermanos y salir corriendo del lugar, para no escuchar lo mismo de siempre. "Nisisiti gifis, pirminintis" Aunque lo más seguro es que se cayera en el camino por no ver bien. ―Bien Jimin, no seguiste la receta que te dejé hace dos años y no me extrañaría que tu visión haya empeorado―le regañó el hombre canoso, mientras bajaba la máquina para ponerla en la cara de Jimin. Cuando le colocaron esa cosa sólo veía a través de los circulitos que había al frente y el señor Choi colocó la primera gama de lentillas. ―Dime lo que ves―en la pared se reflectaban con un proyector unas letras: A C B D E Y Jimin entrecerró los ojos y bufó al no ver absolutamente nada, sólo lejanas manchas negras. ―Cinco, cuatro, cero, tres, cuarenta y dos―sus hermanos comenzaron a reír cuando escucharon la primera palabra, haciendo que Jimin frunciera el ceño, molesto por las burlas. ― ¡Cállense, no me dejan concentrarme! ―las risas aumentaron, pero se obligaron a callar cuando el señor Choi les miró de forma reprobatoria, sabiendo que de por sí Jimin no quería estar ahí y menos con burlas. ―Bien, comenzaré a poner las lentillas con diferentes aumentos y me avisarás cuando veas claramente lo que hay en la pared. El doctor colocó una, no se veía nada. ―Más...más...más...más...m-más...más...más...tal vez una m-más. Mierda ¡estoy ciego! El doctor colocaba más y él seguía sin ver claramente. ―Más... ¡Ya ahí! ―era una total mentira, aún veía con dificultad, pero no quería que le dieran unos lentes como fondo de botellas, no otra vez. ―Jimin, esto es lo que tenías hace dos años, no mientas por favor―el rubio bufó por ser descubierto y escuchó el regaño de Jin. ―No mientas Jimin, tus lentes siempre son caros y eliges los aros más costosos, así que sigue las indicaciones―Jin habló fuerte y claro haciendo que el rubio se molestara por reclamarle, no era su culpa que no dijeran el precio de los aros antes, si ya le habían gustado ¿qué podía hacer? ―Cállate, nadie te preguntó―gruñó y se cruzó de brazos, Jin estaba a nada de levantarse, pero Namjoon le sostuvo el brazo, sentándolo de vuelta. ―Recuerda que él no quiere usarlos y si ustedes se burlan su inseguridad será mayor y no querrá usarlos nunca, sean más empáticos―esta vez Jin fue el regañado y Tae logró escuchar, a pesar de que el mayor había tratado de susurrar. Y era verdad, todos conocían la enorme inseguridad que atormentaba al menor a diario, no sólo con su físico, sino en varios aspectos. Lo peor era que a veces no se lo tomaban en serio, dañando los sentimientos del menor sin darse cuenta. Yoongi se levantó de su asiento y se acercó al menor, quien no podía verlo por tener la máquina en su cabeza aún. ―Te verás muy bien, los tomatitos como tú se ven perfectos con todo, sólo ignóralos. Jimin sonrió en grande ante el susurró de Yoongi y le tendió su mano derecha, sonriendo cuando sintió la ajena tomar la suya, acariciando sus dedos. ―Bien, ahora vamos con el otro ojo... Varios minutos después, Jimin tenía su receta y la fecha en el que le entregarían sus lentes. ―Bien, mañana vamos a la universidad y no verás nada de lo que pongan en el pizarrón ¿y si usan un proyector? Dios, no verás nada―Jin comenzó a preocuparse, tenían que esperar una semana para que los lentes llegaran a la óptica y mientras tanto Jimin tenía que buscar sus viejos lentes y usarlos por el momento. Mejor una vista medio borrosa y no una donde sólo ves manchas. ―Esas cosas son horribles, el marco es demasiado grueso―se quejó Jimin mientras mordía el trozo de galleta que Yoongi le ofrecía. ―Pero tienes que usarlos, los que elegiste hoy son muy lindos y te ves precioso con ellos. Con los negros no te veías mal tampoco, pero nunca nos haces caso―Jimin le restó importancia al asuntó y recostó su cabeza en el hombro de Yoongi, comenzando a sentir sueño. ••• Era por fin lunes y tenían que ir a la universidad, todos habían conseguido el turno de la mañana, que era el que más querían, pero estaban en edificios diferentes y Jin estaba en el otro campus de la universidad, ya que la facultad de artes era amplia y el mayor estaba en Gastronomía. ―Te dije que te ves hermoso con esos lentes―Jimin comenzó a bajar los escalones de la casa, llevaba un suéter verde con cuello de tortuga, pantalones y zapatos negros, sus gafas reluciendo en su rostro. Sonrió pequeño al escuchar el halago de Taehyung, pero sintiéndose incómodo aún. Yoongi lo vio bajar y sonrió por dos cosas. Primero, estaba usando su suéter y se veía hermoso con él puesto. Y dos, esos lentes eran gruesos, sí, pero se veía malditamente hermoso con ellos, como siempre. Recordó cuando estaba viendo una película con Jimin y Holly husmeaba con su húmeda nariz en el armario del mayor, sacando la prenda verde y dándosela a Jimin, como un regalo del canino. "Es muy lindo hyung y Holly acaba de regalármelo, así que ahora es mío" Y debía admitir que antes de que Jimin se la llevara a su habitación la prenda, le lleno de su colonia de arriba hasta abajo, ya que Jimin había mencionado sutilmente que le gustaba su olor y quería que le recordara cuando se la colocara. También Jimin renovaba el olor entrando a la habitación de su hyung y poniendo de su perfume. ― ¿De quién ese ese suéter Minie? ―preguntó Taehyung. Hoseok y Namjoon se miraron cómplices cuando reconocieron esa prenda de su hyung. ―Me la dio hyung―dijo con tono neutro, sin embargo, fue incapaz de esconder el sonrojo en sus mejillas y la sonrisa boba que tenía mientras guardaba su celular en su bolsillo. ―Oh-oh, marcando territorio antes de que Jimin vaya a la universidad, bien pensado Yoongi―le molestó Hoseok mientras movía las cejas de arriba hacia abajo, surgente. ―Cierra la boca, como si no nos dimos cuenta que te llevaste la bata de baño de Taehyung en secreto para usarla con su olor, eso es raro. Hoseok se sonrojó y se alejó de Yoongi, recordándose que molestar al mayor era sacar los trapos sucios que tenían en secreto, mejor lo molestaría junto a Namjoon. Cuando llegaron a una de las manzanas de la universidad se separaron, al menos Jin se fue hacia su campus y Jimin con Taehyung fueron al suyo. Cuando entraron vieron muchas personalidades en menos de tres minutos. Había chicos con sonrisas enormes mientras abrazaban a otros. Había otros que tenían el ceño fruncido y pasaban de todos directamente. Había algunos que llevaban libros en mano con rostros demacrados y ojeras marcadas. Y luego estaban Jimin y Taehyung, que en un momento fueron la atención de algunas miradas. Entraron y comenzaron a ubicar los diferentes edificios, estando ellos en edificios diferentes, pero cercanos. ―Bien, mi edificio es el cinco, el tuyo el cuatro―habló Jimin con un papel en sus manos, donde estaba el horario de ese día y los salones correspondientes. ―Nos vemos en la salida, si no logramos socializar pues... no tengo idea de cómo seguiría―ambos se miraron y comenzaron a reír. ―Ten cuidado, no confíes en todos tan rápido, recuerda que te gusta Yoongi hyung y nadie más―Jimin asentía hasta que escuchó la última, sonrojándose y golpeando suavemente el hombro de su hermano. ―También ten cuidado y no dejes que nadie tome el lugar como mi cuñado si no es Hobi hyung ¡adiós! ―corrió antes de que su hermano pudiera decirle algo y rio al ver hacia atrás y ver a su hermano con el rostro sonrojado y los brazos cruzados. Le tocaba en el piso seis y de verdad no se le antojaba el subir todos esos pisos, así que corrió cuando vio el ascensor y presionó el botón para llamarlo. Tardó unos segundos y cuando bajó se abrió lentamente. A la mierda. ― ¿Jimin? ¡Jimin, qué casualidad! ―Lee estaba en el ascensor y le miraba con una sonrisa y ojos muy abiertos, Jimin frunció la nariz. Ugh. ―Sí, hay que hacer ejercicio―se fue lo más rápido que pudo y comenzó a subir los escalones. Vaya suerte.                      
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