Para Gabriel las cosas son muy parecidas, de nuevo llega a la funeraria luego de elegir el arreglo enviado a Elisa para su hija. Habla con sus padres y les cuenta lo sucedido con los pequeños, se muestran comprensivos y al cabo de un rato se monta a su carro incapaz de manejar permite que lo haga su conductor, pide ir tras el carro que lleva a su esposa. Todo el proceso se torna tortuoso y solo puede pensar en irse con sus hijos muy lejos en cuanto salgan del hospital, desea con todo su corazón que ese par de pequeños se pongan fuertes y salgan adelante, nada le haría más ilusión que ver a sus dos hijos sanos y fuertes correteando por su casa o el lugar al que decida ir. Todo es tan complicado que quiere pase lo antes posible, mientras mira el día soleado que hace un par de lágrimas bajan

