Elena miró la iglesia que se alzaba por todo lo alto, a pesar de que sabía bien que todo iba a salir bien en esta ocasión, no pudo evitar sentir nervios al bajar del carruaje que había sido destinado para el gran día. —Mi vida, ten calma —su padre sostenía la mano de su hija —todo va a salir bien y verás que tus nervios eran innecesarios. —Eso espero, papá. Elena se puso delante de la puerta de la iglesia, ella era acompañada por sus padres y veía a Victoria en la parte delantera. Por su parte, Leane iba detrás de ella sosteniendo la cola de aquel vestido tan amplio que había escogido su mejor amiga. —Vamos, cariño —Leane habló conteniendo las lágrimas —este si es el correcto. Elena miró a su mejor amiga y ella asintió levemente. Dio el primer paso que fue el más difícil, después de e
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