Los movimientos de Leo fueron paulatinamente en incremento, él se dio su tiempo de besarme y contemplar mi desnudez. —Me estás torturando, date prisa. Leonardo me miró detenidamente, su mirada se detuvo unos segundos en mis ojos y sentí como mi amor por este hombre crecía más solo con algo tan simple como lo era esto. —Te amo hoy más que ayer, pero no más de lo que te amaré mañana. Él me besó después de dedicarme esa simple frase, entre sus brazos me fundí mientras sentía el placer más grande que se pudiera sentir. Mi corazón y mi cuerpo le pertenecieron por completo en ese momento. —Leonardo —tomé su rostro y jadeé frente a él —, quiero que me mires. Eres la historia más bonita que el destino escribió en mi vida. El placer que estaba conteniendo en esos momentos fue liberado por com

