Michel. —Vas a sacarme la puerta. —respiro hondo porque jamás había tenido deseos de golpear a una mujer como tengo con ella. —Vuelves a mandarle otro mensaje a Marina voy a venir y no a hablar, y esto si es una amenaza. —se ríe pero para cuando me acerco—. Conmigo no jodas Carolina, y a mi mujer y a mis hijos no los vas a venir a amenazar. —La puta te... —la agarro del cuello apretándola contra la pared. —Si de algo estoy arrepentido es de haberte conocido, y la única puta arrastrada acá eres tú. —la aprieto más fuerte, abre gigante los ojos agarrándome la mano—. ¿Sabes porqué nunca se me paró? Porque no eres ella, porque creí que sentía algo por ti pero no es así, ahora que te miro, que te huelo, no siento mas que repugnancia. —la suelto tirándola al piso, tose agarrándose el cuello—

