Habían pasado 15 días que Roger compartía la misma cama que Gley. La policía había avanzado mucho en el caso y pronto tendrían al culpable tras las rejas, al parecer eso tenía al asesinó en cierto modo calmado. Estábamos viendo películas, en nuestra habitación, Roger disfrutaba acariciar mí cabello para dormirme, y nunca terminábamos de ver la película o yo me dormía o el buscaba cualquier pretexto para hacerme el amor. –Amor tengo sueño apaga ya la tele y métete a la cama. –Déjame ver la información amor, veremos que sigue diciendo la prensa de nosotros. Desde que Roger se vino a vivir conmigo, la prensa, radio y el periódico, incluso revistas, no paraban de hablar de nosotros, bueno mas de mí claro esta ya qué decían que el era la próxima víctima, otro esposo muerto, que seguramente

