Un año más tarde. —Amor, cámbiate, que van a llegar, los invitados casi no estás listo —le decía a Max mientras que lo besaba. —Sí, amor, en eso estoy. Y dónde está la festejada, —me dijo luego de que me correspondiera el beso. —Ella está en la terraza con el fotógrafo, la que es la está fotografiando. —Okay, ya voy a vestirme, amor. —Y los bebés, ¿quién los tiene? —Ellos están durmiendo porque se pasan la noche entera, despierto. —Sí, ellos no dejan a uno dormir tranquilo. —Sí, y tú lo ves en el día entero, durmiendo como el que no quiere las cosas y nosotros muriéndome de un sueño. Te doy todas las gracias del mundo por regalarme dos hermosos bebés tan parecidos a ti los dos. Gracias a ti por aceptarme tal y como soy y cuidarme en los momentos que te necesite. Max alistó y sal

