El enfrentamiento

1013 Palabras
Joe Galván era un hombre cruel, pero en la intimidad siempre fue bueno con Catalina. En el pasado, Joe creció en la pobreza, fue en el mismo pueblo de donde era Catalina, así que a muy temprana edad se sintió enamorado de ella. Catalina era la única hija de los Colins, ella estaba predestinada a casarse con un apuesto caballero de mejor estatus social, incluso sobrepasando a la de su propia familia, pero Joe se fijó en ella. Una semana antes de que Catalina contrajera matrimonio con su prometido Alfred Ross, Joe irrumpió en la habitación de Catalina, al verlo, ella se asustó muchísimo, conocía a Joe porque él siempre estaba afuera de la universidad donde ella asistía. Cuando se encontraban frente a frente, él la. miraba sin pestañear. Catalina empezó a sentir miedo ante los encuentros que se suscitaban entre ella y Joe, sin embargo ella lo veía a Joe como alguien inofensivo, por lo que cuando su padre llegó a darse cuenta de la obsesión de aquel joven en aquel entonces, lo mandó a apalear un grupo de cinco hombres de su confianza le dio una buena tundra, pensando que le estaba dando una lección, Catalina en esa ocasión lo defendió, en su defensa dijo que Joe solo era un joven sin guía. Joe había crecido en la calle, estando solo sin familia , todavía no tenía tantas malas intenciones, así que bajo las sombras de la incertidumbre y la pobreza, Joe cambió su actitud drásticamente. Desde ese día Joe anheló la fuerza y poder que viera en la actitud y las palabras del padre de Catalina, lo que lo instigara a buscar ser él mismo un gánster en el sector. Diez días después, Catalina y su prometido contrajeron nupcias con Leandro Ross su prometido y padre de Leonardo. Este evento destrozó el corazón de Joe, quien buscaba desesperadamente ser rico y poderoso. La forma en que Joe buscara acrecentar su poder de forma rápida, todo para llevarse de trofeo a Catalina con él y ser él quien se casara con ella. También anhelaba ponerle la mano encima a los que el creía eran sus enemigos. El mal prestigio de Joe creció como espuma, justo en esos días, el padre de Catalina sufrió un accidente automovilístico. Nadie sospechó de Joe, todos pensaron que era un simple accidente de tránsito, sin sospechar que Joe había manipulado los frenos del auto. Un mes después de que Catalina perdiera a su padre, Leandro, su esposo tuvo que hacer un viaje de negocios a otro país para reunirse con otros socios comerciales, pero el avión en el que viajaba sufrió ataques de bombardeado a pleno vuelo. Catalina quedó destrozada, en menos de un mes estaba perdiendo a dos figuras importantes de su vida, su padre y su marido. Las cosas empezaron a tambalear en los grandes negocios de su padre y el propio negocio de su esposo, porque éste también era hijo único y no había quien llevara el control de todo en su ausencia. Joe, quien mirara el espectáculo desde afuera, se presentó ante Catalina con una propuesta. “Es mejor si te casas de nuevo y tu nuevo esposo cuide de todos tus intereses. Catalina se molestó con su directa insinuación. Lo echó de su casa. Un mes más tarde, a Catalina le llovieron las preocupaciones y su falta de experiencia en los negocios la hizo decaer, sumados a ello su embarazo de ocho semanas. Fue entonces que Joe apareció delante de ella otra vez. Joe se ofreció a ayudarla en todo, aunque él no contaba con que Catalina ya estaba embarazada de difunto esposo. Al saber esa realidad, Joe se puso colérico, quería inducir a Catalina a la fuerza a un aborto, sin embargo, Catalina ya amaba demasiado a su hijo no nacido, por que al fin y cabo este hijo era lo único que le quedaba de su pasado feliz, verdadero, Leo estaba destinado a enfrentar a Joe, porque este mismo Joe, fue quien le había quitado toda su buena fortuna, y en cambio había proporcionado una leyenda que no le pertenecía, un negocio sangriento hecho a base de lágrimas de tantas personas. La vida amorosa de Catalina había llegado a su fin tan pronto había empezado. Catalina se conformó con vivir al lado de un hombre a quien odiaba tanto, todo por el bien de su hijo. En la época actual, Catalina rehusaba de tener intimidad con Joe, sus encuentros siempre terminaban bañados de un silencio sepulcral, casi siempre era Joe quien buscaba estar con Catalina, e incluso sus encuentros solían ser forzados. Lo que una madre podía aguantar por el bienestar de un hijo, su sacrificio era grande. Hacía tres semanas atrás que Joe había forzado a Catalina a tener relaciones íntimas con el, y viendo su cara de sufrimiento, Joe dijo entre dientes. “Pronto dejaré de tocarte, tu castigo será que ningún otro hombre te vaya a poner las manos encima”. Catalina, quien lo único que deseaba, era librarse de sus brazos, murmuró. “Todo es mejor antes que tú me sigas tocando”. Oyendo las palabras que Catalina no se había atrevido a decir antes y ahora al fin lo había dicho, Joe salió de la habitación y se encerró en su despacho. No soportando la actitud de la mujer que tanto quería, destrozó todo lo que había en su estudio. Tras haber visto las fotos de Sara, Joe se dijo para si. —Ya encontré tu reemplazo, mujer. No sabía que por el amor de Sara, volvería a sufrir otra vez un mismo desprecio, y como si el destino repitiera de nuevo su suerte, esta vez tampoco sería correspondido su intento por Amar de nuevo. Mientras tanto… Sara, quien estuviera en un suburbio de clase media, miraba la tarjeta que Leo le había proporcionado. Ella pensó; “me cree una tonta, sabe que si uso esta tarjeta el va a dar con mi paradero”. Sonriéndose, Sara pensó que sería bueno jugar un poco al gato y al ratón con Leo.
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