Capítulo 8.

567 Palabras
Rym y yo salimos del colegio hacia McDonald’s, anteriormente habíamos quedado en ir. Ella se veía preciosa, con su jean n***o y su remera negra, normal sencilla, aun así se veía hermosa. Pedí 1/4 de libra con papas fritas y ella ensalada, la miré extrañada y le Sonreí: __ ¿Vas a hacerte vegetariana? Ella rió: __ No, pero hoy me apetece comer ensalada. __ Yo no entiendo como podés querer comer esa cosa verde. Se nota que amo la comida chatarra. Rym se volvió a reír. Amo cuando lo hace, se ve tan dulce y tierna, me dan ganas de besarla. Nos sentamos en un lugar apartado del resto del mundo, me gusta centrarme en ella, ver sus labios, su hermoso pelo rubio, sus ojos, su todo. Nos pusimos a charlar, me di cuenta de que me temblaban las manos con su tacto, me ruborizaba, me gustaba, me encantaba: __ Sé que de seguro no te lo dije antes, pero me encanta estar con vos Rym. __ También a mí me gusta. No hubo más palabras, solo una mirada, muy intensa... Fue ese el momento en el que no logré contenerme y besé su mejilla, ella es tan dulce y tierna. Me alejé lentamente para ver su cara, ella me miró, me sonrió y se sonrojó. __ Rym, sos hermosa. __ Vos también Laia. Salimos de McDonald’s, y la acompañé hasta su casa. Cuando llegamos, ella me miró, con sus ojos celestes tan intensos, instintivamente, la tomé de la cintura, acerqué mi cara a la suya... y la besé.  Fue un beso diferente, especial, lleno de pasión y electricidad, la junté más a mi cuerpo, quería sentirla, desnudarla, devorar su cuerpo a besos. El beso se volvió más intenso, más fuerte y brusco, ninguna de las dos tenía planes de soltar a la otra. Yo la agarré con fuerza, no quería despegarla de mí, ella era mía y yo era suya, y eso, me encantaba. Luego de un rato nos separamos agitadas, yo tenía ganas de más, pero ya era muy tarde, junté mi cara con la suya, y la miré. __ Te vez hermosa. Ella apartó su rostro y de repente se ruborizó. La miré sin entender. __ ¿Qué pasa? __ Es que... no quiero irme a casa. Quiero ir con vos... a tu casa. Me miró con una sonrisa socarrona. Y yo sonreí.  Nos dirigimos a mi casa, y cuando entramos, nos dirigimos rápidamente a la pieza.  Comencé a besarla con más intensidad que antes, ella también. Me sacó la remera y yo a ella y la empujé suavemente encima de la cama para montarme sobre ella, la miré a los ojos. __ Tengo muchas ganas de probarte. __ Y yo tengo muchas ganas de ser tuya. Empecé a depositar besos en su cuello, luego comencé a bajar, hasta llegar al punto que quería, le quité la ropa interior con brusquedad y comencé a meter mi mano en donde ella quería. Rym gimió. Me puse encima de ella de nuevo y me quité la ropa interior rápidamente, ella me tomó de la cintura y me acercó a su cuerpo, no me resistí más... La pasión comenzó a ser más intensa e irresistible, ella comenzó a gemir más fuerte, yo también, hasta llegar al clímax... No sé en qué momento nos dormimos, pero su respiración tranquila me dio mucha paz.  
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