El chico sonrió como un crio enamorado, pero ella también lo hacía, ambos empezaron a jugar en el parchís. Aunque no iba a pasar mucho hasta que las primeras preguntas salieran de la boca de ambos.
—¿Vecina no crees en el amor?
—No. O mejor dicho no lo he encontrado.
> Alex la miro con firmeza. Trataba de decir algo.
—¿Sigues buscándolo?
—Si pero… No creo que lo encuentre, sabes desde pequeña, por mi cuerpo, solo me han visto como un objeto s****l, el que se acerca solo lo hace para tener sexo, satisfacerse y ya, pero no piensan en mí, no piensan en lo que quiero. En lo que de verdad quiero. Me canse de que me decepcionen eso es todo.
Sintiendo aquel dolor como suyo Alex casi deja salir sus palabras al aire, pensamientos idealistas.
>
—Pues solo has lo que el corazón te indique. Ya sabes lo que dices, él es buen consejero. Tanto como el tiempo.—Ella Miro fijamente a Alex.
—Tal vez, pero mientras más pasa el tiempo, más me estoy apagando, y esa llama que había antes en mi cuerpo. Esa llama que me hacía querer saberlo todo se está apagando.
—¿Te rendirás?
—Tal vez.
—Espera a ver si entiendo tu teoría.—Se dio un momento— Según tú, solo se acercan por tu cuerpo, en base a eso, has desarrollado un pensamiento de desconfianza por cada hombre que se acerca a ti, pensando que solo busca sexo. ¿Estoy en lo correcto?
—Exacto. Eres muy inteligente.
—Vamos no lo soy, solo digo lo que me dijiste. Pero para serte franco, creo que estas tomando muy apecho lo de los hombres. Aquello de que todos son malos y solo buscan sexo. ¿por ejemplo yo?
Se detuvo inmediatamente.
—¿Tu qué?
—Nada.
—Dilo.
—No nada.
>
—¿Porque no lo dices?
—Solo quería decir, que yo no soy como los demás.
—Enserio lo he visto. Pero por eso no es que los demás no me puedan hacer daño, no es por eso que las cosas para mi sean igual, pero tan siquiera empiezo a tener una amigo aquí.
>
—Sigamos jugando. —Dijo ella con alegría.
—¡Vamos!
Siguieron jugando sin ninguna dilación entre las comodidades de la casa.
Hasta que un sonido parecido al de una moto, se paró enfrente de la casa. Aleisha parecía conocer aquel sonido.
—Espérame aquí por favor.
—Bueno.
> Miro Alex por una rendija pequeñita dela ventana, donde un hombre más alto que el, bajaba de una moto, >
Escucho un par de palabras, hasta que ella evitaba que entrara a la casa, estaba claro porque él estaba allí. Entonces qué pasaría si ese hombre encontraba a Alex dentro de la casa, de Aleisha.
Lentamente el hombre se metió en la casa.
Alex se preparó para cualquier cosa.
—Sal de mi casa Aron, ¡inmediatamente!—La voz de Aleisha estaba retumbaban en la pared, gritaba para que el hombre saliera de la casa. Estaba allanando la morada de la chica, tenía que denunciarlo.
—No.
Entonces los dos hombres se cruzaron.
Alex estaba sentado en el sillón, viendo el parchís.
Aron estaba parado en el marco de la puerta viendo a Alex. Inmediatamente Alex le miro con seriedad. Guardando en su mirada un tono de valentía.
—¿Quién eres?—Dijo Aron.
—Un amigo de Aleisha.
Se limitó a responder en un tono serio.
—Sal de mi casa inmediatamente Aron antes de que llame a la policía para que te vengan a sacar por la fuerza.
El hombre pareció tener un poco de miedo a la policía, entonces salió de casa, pero le dijo algunas palabras a Aleisha antes de que se fuera, luego se montó en la moto y se perdió de un instante.
Aleisha estaba completamente roja de la rabia.
—¿Que sucedió? ¿Estás bien?
—Sí, solo es un patán, le debo algo de dinero eso es todo.
—¿Mucho dinero?
—Algo. Pero no importa sigamos jugando. Él ya se fue y no creo que vuelva hasta mañana. Y si vuelve llamare a la policía.
Alex se calmó un poco más, pero este Tal Aron le había caído como el pescado, muy mal. Tenía un presentimiento, pero Aleisha atraía solo gente mala, a su vida, era como un imán, tendría que estar más atento a lo que pasara en las siguientes horas y días. Probablemente estaba en la casa de él, o compro algunas cosas que necesitaba, entonces pidió el dinero.
—Aleisha, ¿porque le pediste dinero a él?
—Lo necesitaba para una operación.
—¿Operación?
—De mi padre.
—¡oh! Entiendo.
—¿Fue mucho?
—Mil seiscientos dólares. —>— fue para una operación de corazón. Tenía algunas arterias que estaban tapadas, tuvieron que hacerle la operación de urgencias. No tenía el dinero, y como él era al único conocido que tenía en la ciudad, pues fácilmente tuve que pedirle dinero. Pero la suma se volvió un poco más grande con lo de los intereses, aunque ya le pague una parte pero aún sigue atormentándome.
Seguramente la renta, los servicios, la comida, los deberes. Todo estaba completamente arruinándole las finanzas de la chica, era como si una gota cayera a un vaso que estaba roto por un lado, nunca se iba a llenar, con los impuestos que seguramente estaba pagando, y los siguientes gastos de la comida, de su ropa, de la higiene, todo la estaba agobiando.
—¿Necesitas ayuda?
—No.
Complemento inmediatamente.
—Pero podría ayudarte.
—No. Es que creo que lo tengo que hacer yo.
—Pero ese tipo es peligroso, y si se atreve a tocarte.
En ese mismo instante, él se percató de algo, la chica tenía un magullón algo murado en la quijada, casi llegando a su oreja, justamente antes de la oreja, no se podía apreciar completamente porque lo cubría con algo de pelo Amarillo, pero estaba completamente seguro que no era maquillaje. Él se levantó de la silla y la miro con algo más de parsimonia, mientras que entonces levanto con suavidad el mechón de pelo que cubría el hematoma.
—¿Fue el cierto?
—¿De qué hablas?
—Del morado que tienes en la cara.
Ella cayó por unos segundos, sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Sí.
—Déjame ayudarte. Hoy fue una bofetada, mañana será algo peor.
Ella derramo unas lágrimas, desde que entro en la casa estaba atenta a que no le viera la bófeta. Pero ahora rompía en llanto, en los brazos de Alex.
—Déjame ayudarte Rubia. No quiero que nada te pase.
Alex hundió la cabeza en la cabellera de la chica, su aroma era perfecto, olía a fresas. Los dedos también se mantuvieron en la melena rubia, acariciándola completamente, tranquilizándola.
—Alex. —Dijo sollozando— Ayúdame… ayúdame por favor.
—No hay que rogarme, lo hare.
—Gracias. Muchas gracias.
Lo abrazo fuertemente.
>
Posiblemente era una tarea en donde el hombre se estaba arriesgando mucho, pero estaba completamente enamorado dela chica, y aunque sea una guerra fácil, el soldado muere un guerra si está enamorado.
—¡Vamos! Sécate las lágrimas, buscaremos una solución para todo.
> pensó Aleisha.
Alex fue conduciendo un pañuelo por la cara de la chica para que dejara de llorar secando las lágrimas que antes estaban derramando sus ojos.
—Muy bien, ahora que está más calmada dime, ¿te ha amenazado? —Ella negó con la cabeza— ¿te ha hecho algo más que un golpe? —Negó con la cabeza— entonces creo que será fácil, lo único que tienes con ese hombre, es solo un dinero pendiente.
—¡Dios! no voy a poder verte a la cara nuevamente.
—Deja el drama rubia.
—Sabes muchas cosas de mí.
—Y tú de mí, y por eso no te digo que no me podrás ver más, solo me alegro porque tengo alguien en quien confiar.
Aleisha quedo contemplando al hombre que buscaba entre sus bolsillos algo.
—Rubia la única manera de que pagues todo antes de que tengas el agua al cuello, es que uses esto.
Alex estiro la mano, había una tarjeta de crédito negra.
—No. Me estás dando dinero.
—Exactamente Rubia, para que pagues algo de tu deuda.
Alex tenía que sacar el valor de su pecho, era el dinero para su moto.
—Pero…
—No nada de peros, ni peras, ni nada, tómalo, así estarás a mano con ese malandrín de quinta que le gusta pegarle a las mujeres.
—¿Seguro?
—Te la estoy dando es para que vayas directamente a pagarle.
—No lo sé… y tu ¿Cómo te pagare yo?
—Cuando puedas. No te estoy apurando.
>—Tómala.
Mostraba algo de inseguridad en tomar la tarjeta o no.
—Alex no tengo como pagarte.
—tampoco te estoy diciendo que lo hagas.
—Pero…
—Te quiero ayudar acéptalo.
Se dejó convencer y tomo la tarjeta.
—Ve y retira el dinero que necesitas.
—¿Tanto tiene?
—¿Eso importa?
—No perdona.
>
—Soy una idiota.
Se derrumbó en la silla.
—Eres humana, todos fallamos algún día.
El Neko como buen compañero de la chica, se encimo a ella a frotarla, estaba animándola.
—No te pongas así. Sonríe debes ser feliz.
—Sí.
Ella suspiro con dolor. Pero puso una sonrisa en su cara como si las cosas malas estuvieran disolviéndose.
—¿Quieres que haga la cena?
Pusilánime ahínco con la cabeza
—Entonces comeremos carne. ¡Ja!
Poco después Alex hizo la cena, esperando a que la chica mejorara el ánimo, termino la cena al cabo de dos horas. Sirvió los platos y comieron una deliciosa comida caliente. Mientras Alex le contaba algunas ideas sobre diseños de motos y verborrea algunas de sus desventuras en las motos de montaña sabiendo que era pésimo conduciendo por el fango.
Ella solo miraba escuchando el entusiasmo del joven.
>
Poco después se volvieron a sentar en el sillón.
El silencio de la sala se rompió, pusieron algunas películas de terror.,. Aleisha estaba un poco agotada, la pelea, su lloro, el mal momento de hace rato, la hizo estresarse mucho, de no poder llegar a ser un momento feliz como lo estaba haciendo hasta ahora. Cerró los ojos y poco después se dejó caer al sillón, donde se quedó dormida.
Alex vio como la muchacha estaba completamente dormida, entonces sintió compasión, en la sala hacia frio para dejarla dormir allí. Él también tenía que regresar a su casa, no podía dormir otro día en la casa de Aleisha, los vecinos empezaban a hablar. Entonces tomo a la chica en sus brazos, hasta que la llevo cargada a su cuarto, no pesaba mucho, como la gente decía. La tez de la chica estaba pálida y roja, estaba sufriendo por dentro. Pero el haría un esfuerzo para que ella sonriera, porque se veía mucho más linda con una sonrisa en la cara. Camino aquel pequeño pasillo, teniendo cuidado de no despertar a su rubia.
Entro por primera vez a su cuarto, la primera impresión fue algo breve, el olor a flores volvió a la casa, le gustaban mucho las flores. El color de su cuarto era de algún rojo pálido, casi que rosado. Estaba completamente impresionado con lo ordenada que era, los muebles eran de madera, y había una peinadora enfrente de la cama. Él la dejo acostada a un lado de su dormilona Neko, la acomodo un poco, solo le quito los zapatos, comprobó si no tenía nada de fiebre, pero estaba normal. Le quito un mechón de pelo que estaba estorbándole en la cara, y poco después se apartó de la cama, ahora la dejaba dormir. el cuarto era demasiado pequeño, pensaba que apenas podía caber la cama, no tenía nada de comodidad por lo que veía. En la peinadora un kit de maquillaje que le llamo mucho la atención, y en el espejo una foto de un señor mayor, aquel que parecía ser su padre, en un campo, atrás de ellos un pequeño valle, y una casa distante.
Poco después busco las llaves de la casa, entonces la puso en el medio de la cerradura, antes de salir puso una nota.
Te quedaste dormida, te lleve hasta tu cama, no paso más nada. Espero que duermas bien. Nos veremos mañana, Descansa>>
Dejo la nota encima de la mesa del comedor, salió de casa echo llave y luego por la ventana las arrojo a dentro nuevamente, cayeron justamente en el sillón, allí nadie que estuviera afuera las podría alcanzar. La brisa estaba fría, camino hasta a su casa rápidamente para también meterse a la cama a descansar,
El escenario perfecto para un amor. Platos sucios, cenas románticas, lágrimas de dolor, sonrisas de pasión y miradas cómplices.