Camila y Alejandro charlaban en el jardín, viendo el atardecer.
"¿Segura de tu decisión?" le soltó Alejandro, re preocupado.
Camila miró el cielo, con esa mirada de "sí, pero no mucho". "No estoy 100% convencida, pero siento que es lo que va."
"Te banco en lo que sea que decidas", dijo Alejandro, agarrándole la mano como dando el ok.
En otra, Emma y Adam palpitaban sus decisiones en el living.
"Esto es un cambio heavy", soltó Emma, mirando para adelante con una mezcla de onda y nervios.
"Totalmente, pero sea lo que sea, vamos juntos", respondió Adam, todo en piloto automático.
Lucas se recluyó en su cuarto, dándole vueltas a su elección. Miraba una foto vieja, pensando qué significaba desenterrar o dejar en el olvido sus recuerdos perdidos.
Amaya se paseaba por los jardines, su mente rebotando entre la duda y la reflexión. Sus memorias alteradas habían formado su vida, y ahora tenía el dilema de si revolvía todo o lo dejaba estar.
Sarah hacía de las suyas en la cocina, re metida en su mundo. Decidió que no le interesaba ir detrás de sus recuerdos perdidos, concentrándose en el hoy y en lo que venía.
Cada uno hacía su jugada, y la mansión, como con cosquillas, estaba esperando a ver qué onda.
Se juntaron una última vez, una despedida con emociones revueltas. Hubo abrazos y palabras re lindas antes de que cada uno arrancara en su propio viaje.
Con un "nos vemos" cargado de significado, se despegaron, cada uno encarando un futuro que tenía sus misterios, pero también mil chances.
Las semanas pasaron y cada m*****o del grupo comenzó a adaptarse a las elecciones que habían hecho. Los días se llenaron de rutinas renovadas, mientras cada uno se esforzaba por encontrar su lugar en un mundo que parecía tanto familiar como desconocido.
Camila se sumergió en su trabajo como diseñadora de interiores, encontrando consuelo en la creatividad y la expresión artística. A pesar de la incertidumbre, cada proyecto que emprendía la llenaba de una sensación de logro y satisfacción.
Alejandro se había dedicado por completo a su pasión por la música, componiendo melodías que reflejaban sus emociones más profundas. En cada nota encontraba una forma de procesar sus propias decisiones y sentimientos.
Emma y Adam se embarcaron en una aventura juntos, explorando nuevos horizontes en lugares que nunca habían visitado. Cada viaje era una oportunidad para fortalecer su vínculo y crear recuerdos que sabían que serían atesorados.
Lucas, centrado en su carrera como escritor, canalizaba sus pensamientos y experiencias en sus historias. Cada palabra escrita era un paso hacia la comprensión de las complejidades de la identidad y la memoria.
Amaya, decidida a seguir adelante, se sumergió en el mundo de la fotografía, capturando momentos llenos de significado. Cada imagen que tomaba era un reflejo de su nueva perspectiva de la vida.
Sarah encontró su propósito en el trabajo voluntario, dedicando su tiempo a ayudar a los demás. Cada sonrisa que generaba en los rostros agradecidos la llenaba de una sensación de plenitud y gratitud.
A medida que cada uno se sumergía en sus nuevos caminos, el tiempo y la distancia parecían haberlos separado, pero el lazo que compartían a través de sus experiencias pasadas seguía siendo inquebrantable.
Una mañana soleada, una sorpresa inesperada se presentó ante ellos: una invitación para un reencuentro. Una oportunidad para reunirse una vez más y compartir cómo habían cambiado sus vidas desde que tomaron sus decisiones.
Con un corazón lleno de emociones encontradas, cada uno aceptó la invitación, conscientes de que el encuentro sería un reflejo de cómo habían evolucionado desde el día en que tomaron caminos separados.
---
¡El reencuentro era puro nervio y emoción! El café, testigo de mil charlas y recuerdos, los esperaba en el medio de la city.
Camila llegó antes, re emocionada, ojeando el lugar con una sonrisa de oreja a oreja. Enseguida apareció Alejandro, saludándola con un abrazo re cariñoso.
"¡Qué lindo verte!" soltó Camila, re emocionada.
"Hace banda, ¿no?" devolvió Alejandro, como en su mundo.
Emma y Adam reían y contaban anécdotas del viaje que acababan de hacer. Se les veía re contentos de volver a encontrarse con sus amigos.
Lucas se sumó al grupo, onda tranqui pero lleno de creatividad. Se les fue saludando a todos, listo para contar qué había sido de su vida.
Amaya, con la cámara a full, estaba sacando fotos de todo antes de sumarse. Saludó con una sonrisa re copada, re llena de energía.
Sarah fue la última en llegar, con esa onda zen que la caracterizaba. Su tono y su presencia re tranqui le daban un aire de paz al grupo.
El café se llenó de risas, anécdotas y recuerdos que volvían a la carga. Todos contaban cómo habían seguido, las lecciones aprendidas y las cosas que habían hecho desde la última vez.
"Han pasado bocha de cosas, ¿no?" tiró Emma, mirando a los demás.
"Cada uno re siguió su camino, pero estamos conectados de alguna manera", sumó Alejandro, reconociendo la amistad que siempre habían tenido.
El reencuentro les mostró lo que habían cambiado y crecido, demostrando que aunque tomaran caminos distintos, la onda entre ellos seguía intacta.
Se despidieron con abrazos, sonrisas y promesas de seguir en contacto, sabiendo que aunque estuvieran separados, esa conexión entre todos no iba a morir nunca.
La vida siguió su curso después de esa emocionante reunión. Camila se metió de lleno en un proyecto de diseño, volcando toda su creatividad en cada detalle y recordando los buenos momentos del café.
Alejandro, inspirado por el reencuentro, buscó nuevas oportunidades para su música, encontrando en cada acorde un pedacito de esos lazos que los unían a todos.
Emma y Adam se aventuraron en un nuevo viaje, explorando no solo lugares, sino también sus propios límites y sueños, fortaleciendo su relación con cada paso que daban juntos.
Lucas siguió escribiendo, llevando consigo las vivencias compartidas con sus amigos, inspirándose en cada uno para dar vida a sus historias.
Amaya se sumergió más en la fotografía, capturando momentos cotidianos con una mirada renovada, cada imagen contando una historia que reflejaba su crecimiento personal.
Sarah siguió con su trabajo voluntario, inspirando a otros con su compromiso y generosidad, su corazón siempre deseando reunir a sus amigos una vez más.
Los días pasaron y cada uno siguió su camino, pero el recuerdo del reencuentro quedó grabado en sus corazones. Una nueva invitación llegó, marcando otro punto de encuentro especial.
Esta vez, el lugar era una cabaña tranquila rodeada de naturaleza, un sitio que evocaba los buenos momentos del pasado.
Con emociones mezcladas, cada uno llegó al lugar acordado. Abrazos efusivos, risas y sonrisas llenaron el aire al reencontrarse.
"¡Qué genial estar juntos otra vez!" exclamó Emma, radiante de alegría.
"Ha sido un viaje lleno de emociones desde la última vez", dijo Amaya, sus ojos brillando emocionados.
Entre charlas animadas y momentos de reflexión, la cabaña se llenó de risas, anécdotas compartidas y planes para el futuro.
"A pesar de los caminos que hemos tomado, nuestra amistad sigue intacta", comentó Alejandro, agradecido por ese vínculo especial.
El día pasó rápido entre risas y momentos nostálgicos, valorando el tiempo juntos.
Con el atardecer de fondo, se despidieron una vez más, llevando consigo recuerdos renovados y la promesa de mantener viva esa conexión tan especial entre ellos.