"No es tu culpa, y en parte es culpa mía que ella se haya ido. No la valoré lo suficiente, debí haber estado ahí cuando estaba enferma, pero tuve miedo de asustarla, no sé por qué. Luego empecé a hablar de más con esa enfermera y pasó... Empecé a sentir algo y creo que ella también por mí", confesó. "Fue un momento difícil para usted", comenté. "Está bien, formaré con medidas", suspiró. "Es muy comprensiva, que me hubiera mandado al diablo es algo divertido", bromeé. Él rió y continuó, "Es que quizás para otro estaría mal lo que usted hizo, porque debió haber estado con Emma, pero también sufrió, estuvo ahí solamente para alguien que no lo recordaba y eso fue muy difícil. Por eso puedo llegar a comprenderlo, ¿me entiende?" "Gracias", murmuró, y yo sonreí mientras lo miraba con gratitud.

