Me siento muy cómoda con el trabajo, Andrew es una excelente profesional y lo más importante es muy discreto. Allí no interpone lo nuestro, opta por mantener una postura muy responsable y equilibrada, cosa que agradezco. Al salir de la clínica, voy por mi auto para ir a recorrer a mis hijos y me sorprendo enseguida: —¿Qué te ocurre? —le pregunto sorprendida, es a mi madre a quien veo, salir del hospital. —No te importa—me responde altanera como siempre. Su aspecto es muy descuidado, parece alcohólica. —Aún eres mi madre Elizabeth. Ven conmigo. —Yo no soy tu madre y no quiero tu lastima—me responde con arrogancia. —Mira en el estado, que te encuentras. —Es por culpa de Robert, dejo de darme dinero. Estoy desesperada. —¿Cómo llegaste aquí? —No lo sé cuando desperté, estaba en una ca

