¿Quién se robo la receta de mi flan? Me levantaba con dificultad tocando mi cabeza suavemente, mi estomago me dolía un montón. —Que demonios —susurre. ¿Acaso me había hecho daño el postre que me regalo Selene? Si, sabía que estaba horrible pero no pensé fuese tan fuerte para ser un alucinógeno tan letal. Mire mi vestido perforado, deje escapar aire de mis pulmones mirando al techo, no aquello fue todo real. —Vladimir, creo que en esta ocasión te amo. Después de mis lecciones de disparos me regalo varios chalecos antibalas los cuales me juro prometerle que me pondría esos chalecos hasta para dormir. Coloque mi mano en mi cabeza intentando recordar lo ultimo que esa chica tan parecida a mi me dijo. Acaso todo fue un juego de la vida o tal vez estaba en una realidad alterna a la mia. —

