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2281 Palabras

Me asegurare de hacer un pastel que nadie más pueda replicar —¿Quieres entrar? Al decir esto pude notar como el rostro de aquel maldito francés se iluminaba de manera pecaminosa, su sonrisa encantadoramente mortal me estaba llamando. Me aparte levemente del mientras este hombre encantador se acercaba a mi persona para darme un beso mientras me sujetaba las caderas con posesión besando suavemente mi cuello. Aquel hombre dijo que no había dormido esperando en su auto, pero no parecía al sentir su intensidad. —Nickolas, a mi casa para hablar. Un pequeño sonido desde su garganta que fingía que pensaba — podemos hablar, con nuestros cuerpo —un sonido gutural, sensual, ronco y listo para hacer cosas que no eran debidas salían de la boca de aquel hombre. —Me niego —le sonreí a aquel hombre d

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