En mi vida, ustedes son el dulce mas delicioso que tengo. —Leanette, yo te ayudo con esto. Nickolas me ayudaba a levantar las mochilas de los niños que estaban en el auto pues habíamos ido juntos a llevar a los pequeños a la escuela. Había pasado alrededor de una semana donde poco a poco me recuperaba de salir del hospital, durante esa semana Nickolas había sido totalmente atento, demasiado romántico a tal punto que era difícil pensar que aquel hombre hace más de seis años me pidió no enamorarme de él. Al final nos estábamos quedando en su casa por el espacio, además de que a los niños adoraban su casa pues Nickolas le hizo una habitación solo para que cookie su nuevo perrito estuviera feliz. —¡Bye mama! —mi energética hija se despedía de mi. Oliver el cual era más recatado aun así me

