Por fin podemos hacer este pastel como lo queremos sin miedo de que se dañe Bostezaba levemente mientras me estiraba para levantarme, unas manos posesivas me atraían de nuevo hacia la cama para no dejarme ir. —où penses-tu aller chaton (a donde piensas ir gatita) — unos ojos tormentosos me observaban mientras me acariciaba la cadera. Tras pasar mas tiempo con Nickolas ya estaba aprendiendo a entenderle su suculento francés. Sonreía con ternura. —Nickolas, debemos levantarnos —susurraba sonriendo levemente. Desde nuestra pequeña travesía en Rusia había pasado alrededor de un mes. Nickolas y yo nos mudamos juntos a su casa junto a los niños definitivamente, mientras yo alquile la casa de mi abuela a una madre en proceso de divorcio que su esposo la había votado de su casa. Todo estaba s

