CAPÍTULO 6

1342 Palabras
La clase al lado de Sandra la aguanté tremendamente bien. Eso es mentira. Todo el tiempo me miraba con burla y a veces con asco, yo, en respuesta le sacaba, con mucho cariño, mi dedo corazón. Cuando al fin la clase terminó fui la primera en salir. Llego a estar dos segundos más al lado de Sandra y explotó. No sé cómo puede estar todo el tiempo mirándose las uñas, peinándose... Yo me peino por la mañana y no vuelvo a saber de mí pelo hasta el día siguiente. Veo a Mary, Nancy y Lydia charlando a unos metros y me acerco a ellas. -Hola chicas. -digo enfurruñada, estar con Sandra no me ha hecho nada bien. -¡Hola! ¿Por qué estás tan...? ¿Poco feliz? Si, podríamos llamar así a tu cara. -comenta Nancy achinados aún más sus ojos. -No me pasa nada... -respondo. -Vale y yo soy la nueva Beyoncé. -dice Mary. Haciendo una pose total de diva. Y si, Beyoncé es mujer lobo. Yo creía que era humana hasta que ella en una entrevista lo confeso. Todas soltamos una gran risotada. -¿Qué? Pensaba que todas íbamos a decir una mentira, como ha empezado Delia. Yo la miro aun peor, pero ella solo ríe. -Si,bueno -empiezo diciendo- puede que estar sentada toda una hora al lado de Sandra no me sentara muy bien. Todas me miran ahora, Nancy sujeta contra su pecho los libros que sujeta y a Lydia se le ha quedado congelada la expresión de la cara. -¡¿Has estado toda la clase al lado de Sandra!? -exclama Lydia. Asiento con la cabeza. -¡j***r! ¿Y no os habéis matado? O ¿Explotado alguna de las dos? -dice entre dudosa y divertida Nancy. -Que graciosa eres, chica. Aunque debo admitir que dos segundos más y me pegó un tiro o se lo pego a ella. -digo imitando una pistola con mis manos y poniéndola en mi frente simulando un disparo. Todas ríen, incluso yo. Cuando suena la campana cada una se va a su respectiva clase. Mientras ando por los largos pasillos del instituto, con taquillas a mis lados, recuerdo la noticia de ayer. Van a condenar a juicio a un montón de humanos solo por internar robar algo de comida. ¡Es injusto! ¡Se mueren de hambre! Los licántropos tienen todo lo que quieren, no les falta de nada y le sobra de todo. Y los humanos, la mayoría no tiene nada y le falta de todo. Un diez por ciento de humanos es quien vive bien, los altos cargos, los que tienen comidos el cerebro por culpa de Máximo, el rey. Y por más vueltas que le doy no sé que puedo hacer. Puede que tenga muchos poderes, pero ¿Para qué? Cuando vienen este tipo de situaciones no puedo hacer nada. Me siento inútil. No puedo hacer nada, no se me ocurre nada por mucho que piense. De lo único que me entran ganas es de ir y meterle a todos los que hacen el juicio una bola de fuego por el culo. ¡Esto es injusto! Ando enfadado y con paso tosco, odio esto. Entró en clase y salgo de mis pensamientos cuando el profesor entra. A la hora del almuerzo le envío un mensaje a Lydia diciendo que no voy a ir a comer con ellos. De la mochila saco un zumo de naranja y unas galletas sustitutivas de comida, las utilizo cuando me da pereza cocinar, y me dirijo a la biblioteca. No hay nada como leer un buen libro y necesito despejarme un rato. Cuando llego a la biblioteca ya me he terminado todo y tiro los plásticos y papelitos a una papelera. Entró y saludo a la bibliotecaria. Es una señora de unos cincuenta y cinco años. Es rellenita y tiene el pelo n***o con mechas blancas, mechas no canas. Es simpática y una mujer lobo, pero me trata como una más.  Me voy donde se encuentran los libros románticos. Que no sea romántica no quiere decir que un buen libro romántico no me guste. Veo algunos títulos pero ninguno me llama la atención. Algunos los reconozco y otros no. Hasta que uno si me llama la atención. Es una edición antigua de Romeo y Julieta de Shakespeare. Es cara y veo que tiene varios años. Esta clase de libros, me encantan, he tenido la oportunidad de leer pocos, y esta edición es una que no he leido. Agarro el libro y veo que las páginas están amarillentas, propias de un libro antiguo. Desprende ese olor característico a libro viejo que me vuelve loca. Lo cojo me lo llevo hasta una de las mesas que hay en la biblioteca. A esta hora no hay nadie en la biblioteca y está en silencio total. Perfecto para leer y despejarse sin que nadie te moleste. La mochila la pongo en la silla de al lado. Me siento y me cruzo de piernas. Empiezo a leer. ¡Mi amor ha nacido de mi único odio! Muy pronto le he visto y tarde le conozco. Fatal nacimiento de amor habrá sido si tengo que amar al peor enemigo. ¡Ah, Romeo, Romeo! ¿Por qué eres Romeo? Niega a tu padre y rechaza su nombre, o si no, júrame tu amor y ya nunca seré una Capuleto. Estoy tan metida en la lectura que no siento que alguien se ha sentado al lado mía hasta que no me tocan levemente el hombro. Levanto los ojos del libro, obligada aunque no quiero, y los centro en Niall. Por dios, ¿Pero que quiere este? Espero que sea importante para que me interrumpa leyendo mi libro favorito y una edición que no he leido. -¿Que quieres, principito? -pregunto directa. -Así que a nuestra querida humana le gusta leer, porque te he visto muy concentrada. Te has saltado ya dos horas. -Si chucho, me gusta leer... -respondo seca, quiero que se largue y me deje leer- Un momento ¿Dos horas? ¿Llevo aquí mas de dos horas? -pregunto mirando el reloj de la biblioteca. Efectivamente llevo aquí mas de dos horas. Y ya ha empezado mi tercera y última clase. Pero bueno... A merecido la pena tan solo por leer este libro y en esta antigua edición. Parece que ignora como lo he llamado antes, mejor así, nos ahorramos una discusión. -¿Que querías? -vuelvo a preguntar.-parece que ya no asistiré a ninguna clase más hoy. -Nada. Solo pasaba por aquí y te vi leyendo. -¿Pasabas por la biblioteca? Me sorprende. -digo divertida. -Si, por la biblioteca, aunque no me creas, me gusta mucho leer. -Vale... -Y una última cosa... ¿Te has enterado del juicio que va a ver para los humanos que han intentado robar? Yo asiento furiosa. No se para que menciona eso, todavía le doy vueltas al tema, pensando que puedo hacer y para mi desgracia no se me ocurre nada. -Yo voy a ir. -dice él. Normal, es el jodido príncipe. -Quizás quieras venir y ver cómo les llama la muerte. Lo odio. -¿Vendrás? -pregunta después de unos segundos de silencio. -Si, ¿Donde y a qué hora? -digo firme. -Vaya, no pensé que querrías saber y ver cómo matan a tu especie. -dice neutro- es donde se hacen todos los juicios, dentro de seis días, a las seis de la tarde. Te veo allí. Me resulte raro que lo comente así, sin muecas de asco o signos de superioridad. Solo afirmaciones en tono neutro. Dicho eso se levanta de la silla y se dirige a la salida de la biblioteca. Si yo voy al juicio, haré todo lo posible por evitar sus muertes. Muertes de inocentes humanos que sólo querían algo de comer.  Es muy peligroso, si. Pero no voy a tener miedo. No soy una s*****a, pero siento que si yo no hago algo nadie hará absolutamente nada. Tengo estas habilidades, estos poderes, no puedo quedarme sentada viendo lo que está pasando a mi alrededor. Las cosas no se solucionan si te dejas llevar por el miedo, y yo se que puedo hacer algo.  Haré todo lo que pueda, ya tenga que incluir mis poderes o no. Tengo mis poderes por alguna razón, no se porque, pero no puedo esconderme y desperdiciarlos. No me expondré delante de todos, eso si sería un s******o, pero debo hacer algo. Cierro el libro y lo pongo en su sitio. Salgo a paso decidido de la biblioteca.
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