Lissi nos enseña el camino mientras Daemon y Selene mueven muebles para que la puerta aguante un poco más. Yo entro en la habitación de los padres. Abro el armario que ella me indica y rompo el candado que cierra la salida. Ante mi se abre una puerta que da a un pasillo oscuro. -¿Por aquí? -le pregunto a la pequeña y ella asiente. Cuando salimos de esa casa corremos lo más rápido que podemos. Yo llevo a Lissi en brazos. Ella rodea mi cintura con sus piernas y mi cuello con sus pequeños bracitos. Solloza bajito con la cabeza encerrada entre mi cuello y su brazo. Corremos hasta que perdemos la casa de vista y nos aseguramos de que no nos siguen. Paramos y todos jadeamos por el esfuerzo. -Tenemos... Que... Parar -dice todavía sin aliento Deamon. -Pues yo no estoy cansado. -dice N

