CAPÍTULO 24

1785 Palabras
07 DE ABRIL DE 1532 INGLATERRA Una tarde, durante el equinoccio, nació una pequeña e indefensa bebé. La pequeña nació con una enfermedad incurable, así que sus padres llamaron a la bruja y ella se dio cuenta que era la misma chica que había seleccionado para que tomara su lugar. Así que la convirtió en un licántropo. La pequeña, ahora llamada Olivia, creció como una niña sana y fuerte. Cuando cumplió los dos años se convirtió en hermana mayor. La pequeña niña y su hermana crecieron hasta que Olivia cumplió los diecinueve años. Cuando, por accidente, se encontró con su hermano Connor. —Olivia, se hará tarde para ir a la biblioteca— dice Jessica, su hermana menor. —Ya voy— Olivia sale apurada de su habitación —Estoy lista, podemos irnos— dice en cuanto se encontró con su hermana. Ambas chicas suben al carruaje junto con su madre. Al llegar a la cuidad, el carruaje se detuvo frente a la biblioteca y las dos chicas bajaron —Las vere en casa— dice la madre cuando vio bajar a sus dos pequeñas. —Nos vemos, madre— ambas chicas se despiden, bajan del carruaje y comienzan a caminar hasta llegar a la biblioteca. —Apresurémonos— dice Jessica a su hermana, mientras comienza a correr. En un pequeño descuido se chocó con un transeúnte que caminaba en la misma dirección que ellas. La chica cayo al suelo y liego Olivia camino rápidamente para ayudarla a levantarla. —Ten mas cuidado, Jess— dice Olivia mientras ayuda a su hermana a levantarse. —Lo siento— la chica se levanta del suelo y sacude su hermoso vestido color vino —No me fije bien por donde caminaba— mira al hombre que aparentaba tener alrededor de veinticuatro años. —Oh no, la culpa ha sido mía— se acerca a la chica —Me he perdido buscando la biblioteca, pero creo que ya la encontré. —Es hora de irnos— Olivia le toma la mano a su hermana —Se hará tarde para la hora del té— comienza a caminar hacia la entrada. —Esperen— el hombre tomo la mano de Olivia y un pequeño recuerdo invadió la mente de la chica —Quisiera invitarles algo para disculparme apropiadamente. —¿Qué?— susurro Olivia. —Claro— Añadió Jessica. —Bueno, pues primero ballamos a la librería y luego las invitare a cenar. —Espera, primero dinos ¿Cuál es tu nombre?— interroga la chica. —Soy Mathew Williams— estira su mano para estrechar las manos de las muchachas —Puedo saber ¿Cuáles son los suyos? —Yo soy Jessica Taylor y ella es mi hermana mayor, Olivia Taylor. —Un gusto en conocerte— añade la chica antes de dar la vuelta y comenzar a buscar el libro que compraría. —Y ¿Tu hermana siempre es así?— pregunta el muchacho a la chica. —Solo cuando la persona no le cae bien— responde sincera —Pero no creas que todo mundo le cae mal, por lo regular su carácter es así. No te preocupes por ella. Cuando terminaron de comprar los libros que llevarían a casa Olivia salió junto con su hermana y su nuevo amigo. Los cuales, bueno, congeniaron a la perfección. No paraban de hablar sobre cosas de su mismo interés. A Olivia le molestaba el ruido y que las personas no pararan de hablar. —Entonces le dije a nuestro padre que...— habla Jessica, pero es interrumpida por Olivia. —Pueden solo callarse por un minuto— se veía molesta y Jessica sabia que si algo la irritaba colapsaría y tal vez se volvería una bestia enfrente de todos —Han hablado durante toda la tarde. Solo por un minuto, cuando lleguemos a casa pueden continuar hablando—. Se cruzo de brazos y comenzó a mirar hacia afuera del carruaje. Jessica solo guardo silencio y no dijo nada más, no quería molestarla, no quería que aquel caballero apuesto la viera convertida en su forma de bestia. Al llegar a la mansión, Olivia bajo apresurada del carruaje y corrió a encerrarse a su habitación. Era cierto, hoy seria luna llena y en cuanto la brillante y enorme luna se mostrará en la oscura noche. Su bestia saldría y comenzaría a comportarse como un animal salvaje. —¿Olivia no comerá?— pregunta aquel chico cuando vio que comenzaron a servir la cena. —Ella se encuentra indispuesta en este momento— responde la madre de las muchachas. Después de pasar una hermosa velada, los padres de las chicas, le ofrecieron posada al chico, ya que había oscurecido y regresar a altas horas de la noche a casa era muy peligroso ya que corría el peligro de ser asaltado por bandidos y atacado por animales salvajes. Alimentarse de la sangre de esas dos jóvenes era su motivo principal, Olivia desprendía un aroma familiar y el quería saber cómo es que sabía la sangre de la chica. A la media noche, se levanto de la cama y salió de la habitación, comenzó a caminar hasta llegar a la habitación mas apartada de la casa, en donde dormía Olivia. Se extraño ya que las perillas de la puerta estaban hechas de plata en su forma mas pura. Intento abrir la puerta, pero esta estaba cerrada. No siguió intentando abrirla, pero escucho un gruñido provenir de dentro; entonces su curiosidad se activo y comenzó a buscar la llave para poder quitar el seguro a la puerta. Era muy perceptible a la plata. Vivir quinientos años con ella atada a su cuerpo lo había vuelto mas fuerte y ahora ya no le afectaba tanto como antes. No tardo mucho tiempo en encontrarla y cuando por fin logró hallarla corrió a abrir la puerta para averiguar que tanto ocultaba la chica. ¿Una bestia?, no ¿Tal vez un lobo enorme? Un lobo enorme de casi un metro de alto lo ataco, Olivia en su forma de bestia se abalanzo sobre él mostrando sus colmillos y su temperamento alfa. El chico cayó al suelo y Olivia quedo sobre él, gruñendo y lanzando señales de amenaza. —Sorprendente— susurro mientras una sonrisa se le escapo —Sabia que Adeline no era la única mujer con la maldición— trato de levantarse, pero la mujer lo acorralo —Tranquila— comenzó a liberar su aroma, un aroma relajante, un aroma hipnotizante que hacia que cualquiera cediera —Yo no voy a lastimarte. El temperamento de la chica comenzó a disminuir y comenzó a retroceder de a poco. Se resistía a ceder y conforme retrocedía, avanzaba pocos centímetros. El chico no tuvo otra opción más que salir de la habitación y dejar a la chica recuperarse. A la mañana siguiente, todos se levantaron y las criadas le llevaron un cambio de ropa al huésped que acompañaba a la familia Taylor. Las muchachas también se arreglaron y luego cuando se dio la hora del desayuno, todos se reunieron en el enorme comedor para disponerse a comer. Cuando Olivia termino de comer, se levanto y agradeció la comida —Gracias por la comida— puso el pañuelo de ceda sobre la mesa y se levanto de la silla —Saldré a tomar aire por un par de minutos— comienza a caminar hacia la salida que daba al jardín trasero de la mansión —Si me buscan estaré practicando en la terraza. —¿Qué sucede con ella?— cuestiona el padre de la muchacha —La he notado rara últimamente. —Es por su padecimiento, mi amado— la esposa le da un bocado a su comida —Anoche volvió a atacarla. —¿En serio? —Si— la mujer bebe, ahora, de su copa de vino —Hablare con ella mas tarde. En cuanto todos terminaron de desayunar se levantaron de la mesa y agradecieron la comida. Jessica se acerco a Mathew y se sostuvo de su brazo —¿Vas a acompañarnos a tomar el té? —Por supuesto— responde el chico con una sonrisa. Comenzaron a caminar a la puerta que conducía al jardín, en cuanto salieron vieron a Olivia practicar arquería. Para Mathew aun le faltaba entrenamiento y para la madre y hermana se les hacia un deporte poco femenino. —¡OLIVIA!— grito la madre a su hija, misma que volteo a verla —Es hora del té, ven con nosotras. Olivia coloco el arco en su lugar y comenzó a caminar hacia donde se encontraba su madre y hermana. —¿Hace cuanto que practicas?— pregunta el chico mirándola y bebiendo el contenido de la pequeña taza de porcelana. —No mucho, alrededor de nos cinco años. —Eres bastante buena así que...— se levanta del pequeño banco y pone la taza sobre la mesita, estira su mano al frutero y toma una manzana —¿Por qué no intentas acertar a este objetivo?— mira la manzana y luego la mira a ella. —No seas ridículo— la chica rueda la mirada y lo ignora. —Hay que hacer mas divertido el juego, porque no aciertas a este objetivo sobre mi cabeza. —No voy a hacer algo como eso. —Oh vamos, si en realidad eres buena no veo el porque no puedas acertarle a esta pequeña manzana. —¿Estas retándome?— la chica lo mira fijamente. —Si lo miras de esa forma, si. Sin pensárselo dos veces, Olivia se levanto de la silla y comenzó a caminar hasta donde se encontraba su arco. Lo tomó y también agarró una flecha puntiaguda —Colócate ahí...— señala el lugar —Al lado del árbol. Mathew camino y se posiciono en el lugar indicado, puso la manzana en su cabeza y espero a que la chica lanzara su flecha. Olivia por su parte, inhalo aire y se dispuso a soltar la flecha. —¡CUIDADO!— los gritos de su madre hicieron que perdiera la concentración y lanzo la flecha por error. La flecha se desvió del lugar al que Olivia la había dirigido inicialmente y se estampo contra el estómago del chico. La manzana se calló de su lugar y luego Mathew comenzó a sacar la flecha del lugar en el que se estampo. Olivia corrió a auxiliarlo. Cuando logró llegar a donde se encontraba, vio que el chico ya había retirado la flecha del lugar —¿Estas bien?— pregunto preocupada. Levanto la camisa del chico y vio como su herida sanaba rápidamente. Esta lo miro con horror —¿Qué eres?— cuestionó. —Un monstruo, como tu.
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