FÉLIX Desperté temprano y fui al comedor ya que el personal había preparado el desayuno. Una vez reunidos todos ahí las cocineras sirvieron el desayuno y comenzamos a comer. En cuanto termine, me puse de pie y agradecí la comida para seguido retirarme a mi habitación. En un rato la puerta fue tocada y fui a abrirla. —¿Félix?— Serafina me mira —Que bueno que estás bien, creí que esas personas te habían matado— se abalanzó y me abrazo. Yo correspondí su abrazo —Mason me salvó— dicho eso un nudo apareció en mi garganta. —Ahora soy diferente— me mira. —Lo se. También lo soy— cedo a Irina y mis ojos cambian de color. Ella solo sonríe —Aún no controlo mi sed, pero ahora es mejor que al principio. Mi padre me enseñó— da pequeños saltitos hasta llegar hasta la cama. —Dime ¿Ahora está

