Tener a Demian Miller como novio es duro. Ahora que estamos juntos de verdad, y no solo comprometidos de mentira, las cosas en el ático han cambiado. Y por —cosas— me refiero a nuestra forma de dormir. Los últimos días hemos estado... muy ocupados el uno con el otro, y lo de la habitación separada es un gran aguafiestas. En un momento estamos besándonos, y al siguiente estamos peleándonos para decidir a qué habitación queremos ir. —Ayer fuimos a tu habitación—, me quejo. —Y estoy empezando a odiar tu habitación. Está desordenada de cojones. —¿Qué sentido tiene limpiarla si la vamos a volver a desordenar?—. Me dice, pasándose los dedos por el pelo en señal de frustración. —Por favor, cariño. Mi habitación es obviamente mejor. Tengo una cama más grande. Le fulmino con la mirada. —Estoy

