—Estás increíble —. Me felicita. Yo sonrío. —Gracias, Cara. Por lo visto es alta costura—. Doy vueltas, dejando que el vestido me rodee. —Qué mono, me encanta. Muy Gossip Girl—. Una sonrisa de satisfacción se dibuja en la comisura de sus labios. —Esta noche he venido a beber hasta hartarme. Al instante, cojo dos vasos de un camarero que pasa a nuestro lado. —Toma. Champán. —¿Brindamos?— Pregunta ella. Levanto una ceja. —¿Por qué? —Por la vida.— Exclama, —o por los falsos prometidos... —¡Shhhhh! Cara!— Le doy una palmada en el brazo: —¡No debes decir eso! Inclina la copa de champán y se la bebe entera. La arrastro a un lado del salón y la miro molesta. —Cara... ¿Has bebido antes de venir? Hace un mohín. —Bueno... —¿Cuánto?— Cruzo los brazos. Ella se pellizca los dedos. —So

