Las cosas entre Sheyla y yo parecen estar en paz. Nos esforzamos por ignorar los comentarios venenosos de Paula y cualquier intento de Serena de arruinar lo que tenemos. Pero, aunque Sheyla no lo dice, noto que sigue algo tensa, como si una parte de ella aún temiera que algo malo pudiera suceder. Hoy he planeado una sorpresa para ella: una escapada de fin de semana a una pequeña villa en la montaña. Necesitamos un espacio donde podamos olvidarnos de los demás y concentrarnos solo en nosotros. Cuando llego a recogerla, su sonrisa me llena de tranquilidad. Me parece que estamos dejando atrás toda la negatividad. Mientras manejamos, Sheyla me toma la mano y me sonríe. —¿Sabes? Creo que esta es la primera vez que me siento verdaderamente libre —dice, mirándome con esos ojos oscuros y profun

