Se pone de pie limpiándose la boca pero con la satisfacción de ver su poder sobre él. — ¡Vamos! — le ordena prácticamente apresurandolo. — Voy, voy... — ¿Llevas tu pasaporte? — le pregunta. — Si llevo todos mis documentos. Y un dinerito que tengo guardado. — Okey, vamos que el auto nos espera. — ¿En que viniste?— pregunta mirando hacia afuera atreves de la ventana corriendo apenas la cortina. — En Uber. — Tengo una mejor idea...— dice con un brillo en la mirada, alzando la ceja y una sonrisa de lado. — ¿Cuál? — pregunta ansiosa. — Tú madre tiene un auto en un garage al que yo tengo acceso... — ¡Oye! ¿No me digas que aún tiene el Audi?. — Si, pero no le gusta usarlo. Yo soy el único que lo maneja de vez en cuando. — Pues vamos por él, le pedimos al chófer que nos lleve hasta e

