— ¡Junta todo lo que puedas y nos vamos ya! — ¿Ya? ¿Porqué la urgencia? — ¿Vienes conmigo o no? — Si...si claro que sí. — Sin llamadas, sin anuncio, yo no he dicho nada tampoco.— le advierte con un brillo psicótico en su mirada. — ¿A quien le diría? — alza sus hombros. — Bien, así me gusta cariño.— le dice dándole un beso en los labios. Hay pequeñas señales que solo se ven si prestas mucha atención, y Rodrigo estaba cegado por ella, no las notó. — Apresúrate, nos vamos en 10. — Ya voy, ya voy, deja que busque mis documentos y dinero. Y algo de ropa al menos... — Compramos después, yo sólo llevo mis documentos dinero y... ésto... — le muestra una tarjeta de débito dorada. — ¿Esa es tuya? o ... — Se la quité a mamá. — ríe bajo. — Pero... — Pero nada, retiro el dinero en al

