Kimberly. —¡Déjenme dormir! Oí, la voz de Sara llamarme otra vez. La almohada no bloqueó el sonido inaguantable e irritante de la alarma. Entonces me quité la almohada de prisa y me senté para hallarme con la luz del sol que ya entraba por mi ventana. —¿¡Qué hora es!? —pregunté saliendo de la cama a toda prisa. —Bastante tarde para ti —respondió mi tía. Ella estaba lista con su uniforme de enfermera. Hecho por mí, claro. —¿Por qué no me despertaron? ¿Dafne ya está lista? No puedo llegar tarde hoy. —Dafne se fue temprano. Te dejé desayuno hecho, solo quería despedirme y pedirte que vayas a ver a Dana, ella ha preguntado mucho por ti. —Se alejó hasta la puerta. —¿Cómo que Dafne se fue? ¿Cómo llegaré a la universidad? —No se caerá el mundo si tomas el bus hoy… o toma un taxi, sé q

