CAPITULO 13 SOY TU ESPOSA

1455 Palabras
CAPITULO 13 Todos disfrutan de la pequeña fiesta que prepararon, llega el momento del primer baile entre esposos, Dean y Mara se dirigen a la pista de baile, él toma su mano y la agarra de la cintura, Mara lo mira con nervios, ella piensa en todo lo que le espera de ahora en adelante. Bailan el típico vals solos y después todos se unen. Dean la mira con algo de frialdad, ella no entiende que es lo que pasa, así que lo deja parado en la pista y entra a la casa, toma una botella de vino y una copa, ella no quiere estar sobria para lo que viene esta noche, sabe que perderá su virginidad con alguien que no ama. Entra a la habitación de Dean se cambia el vestido de novia por otro más cómodo que le escogió Lucia, es igual de hermoso y blanco, pero es de medias piernas y con un escote en forma de corazón arriba, tiene mucha pedrería, que lo hace lucir elegante. Mara se quita el vestido de novia y se dispone a ponerse el otro esta semidesnuda con un sostén y braga solamente, en ese momento entra Dean y la ve, ambos de miran y se sonrojan, pero ya Mara sabe que esta noche lo vera todo así que no se apresura en sacarlo, solo bebe una copa más y se viste con tranquilidad. -Lo siento, no sabía que estabas aquí, solo vine por algo, pero ya te dejo sola. -No es necesario, ya voy de salida –contesta fría. - ¿Te pasa algo? -Nada que te interese –responde y pasa por su lado sin mirarlo. -Mara espera, debemos hablar. -No es necesario esposo mío, esta noche estaremos solos en el hotel, ahí hablaremos de todo lo que quieras, por ahora creo que debes fingir un poco mejor, o se darán cuenta que detestas a la mujer con la que te casaste. -No digas eso, yo no te detesto. -Mira, finge con los de afuera, aquí solo estamos los dos, no es necesario las mentiras, creo que también es parte de tu maldito contrato. -Ahora entiendo por qué estas así. -Dean Moore, ¿no sé con qué mujeres acostumbrabas a reunirte, a tener una relación, pero yo no soy una cualquiera, no soy de las mujeres infieles, yo jamás haría algo así, aunque lo único que sienta por ti sea desprecio – expone y sale de la habitación llevándose todo a su paso. Dean siente que sin querer lastimo a una buena mujer, pero él no puede mostrar debilidad con ella, ni cariño, ni nada que tenga que ver con sentimientos de afecto, él tiene claro que el amor de su vida es Sophie, que esa es la mujer con la que quiere estar el resto de su vida. Sale del cuarto y llega a la mesa donde Mara bebe y bebe sin parar, Dean le pide a su madre que hable con ella, que está demasiado ebria ya. Faith se sienta al lado de Mara. -Cariño, creo que ya fue suficiente, no te hagas esto a ti misma. -Señora Faith, su hijo ama a una muerta, yo amo a un patán, ¿usted cree que no hay motivos para estar así? -Te entiendo, pero debes de disimular, además es mejor que te calmes, Dean nunca haría algo que tu no quieras, sé que estas nerviosa por tu noche de bodas, pero conozco a mi hijo, el no haría nada en contra de tu voluntad. Mara la mira y abraza, ella no sabe qué hacer para salir de esta situación, de este enredo en el que se involucró. Llega el momento de los novios marcharse para el hotel, Dean la toma de la mano y se despiden de todos, Mara le recomienda a Faith sus hermanitos, ella le dice que pierda cuidado, que ella cuidara de ellos, que las maletas para la luna de miel ya están en el hotel. Mara mira extrañada, ella no sabía nada de eso, nunca pensó que tendrían una luna de miel. Llegan al hotel suben el ascensor, tanto Dean como Mara no se miran, no dicen nada, se abre la puerta y el botones les indica cuál es su habitación, ellos agradecen, Dean le da una propina y al ver que Mara no puede sostenerse de lo mal que esta la toma en brazos y entran a la habitación, él la recuesta en la cama y se sienta del otro lado. -Mara, creo que estas equivocada en muchas cosas con respecto a mí, todo lo que te dije en nuestros votos de matrimonio fue real, te prometí cuidar de ti, no haría nada que te lastimara, pero quiero que sepas que no puedes enamorarte, que no debes amarme nunca, nunca, pues ya sabes que amo a Sophie, ella es todo para mí. -Esa mujer está muerta, pero no importa, yo no lucho con ella, pues tampoco te amo, yo solo he amado a un solo hombre en mi vida, y así será para siempre. -Ese patán. ¿Cómo puedes amar alguien así? Ese tipo no merece tu amor. - ¿Y qué sabes tú de eso, tú amas a una muerta? Eso es peor aún. Mara lo dijo para lastimarlo, pero ella sabe que el corazón de Dean es bueno, que él no es un mal hombre. -Esa chica a la que tú dices que está muerta me dio los mejores momentos de mi vida, nunca me había enamorado, siempre había esperado por una mujer que brindará un amor tan lindo como el de mis padres, a su lado lo conseguí, cuando estaba con ella no importaba nada más, el mundo no existía, solo éramos los dos, ella con esa dulzura en su mirada me volvió loco de amor, no puedo evitar seguir amándola, y así seguirá hasta el día de mi muerte. -Qué bonito que alguien se exprese así de ti, creo que es una chica afortunada por haberte conocido, lamento que no sea ella la que este aquí en este momento, que no sea ella con la mujer que te casaste, en serio lo lamento – dice y se va para el baño del cuarto. Mara se refresca un poco, lava sus dientes y no sabe qué hacer, no sabe ¿que pasará, como saldrá de este lugar? Dean está sentado en la cama con la mirada agachada, está pensando en todo lo que significa Mara, él escucho que ella es virgen, no quiere lastimar a una chica tan buena como ella, pero también no se puede negar a si mismo que ella le gusta, que es una mujer muy hermosa, que cualquier hombre moriría por estar en su lugar. Ella sale y camina directo a él. -Dean Moore, yo me comprometí en algo, yo soy una mujer de palabra, creo que ninguno de los dos está preparado para esto, pero dimos nuestra palabra, y firmamos un contrato, yo seré tu esposa en todos los sentidos –dice y deja caer el vestido que usaba, Dean la mira sorprendido, no puede negar que se muere por tocarla, por hacerla suya. Se levanta de la cama y se acerca, deja un beso suave en sus labios, la besa con dulzura, pero también con deseo, la toma en brazos y la recuesta en la cama. Dean se quita el saco, la camisa y zapatos, se queda solo con los pantalones y se acerca a ella, no quiere decir nada, no quiere hablar, pues cualquier palabra podría arruinar este momento. Besa sus piernas con suavidad, él quiere ser delicado y atento con ella, no quiere lastimarla y crearle un mal momento de su primera vez. Mara disfruta de los besos, de las caricias de Dean, ella se deja llevar, él le gusta y es un hombre muy apuesto. Ambos se dejan llevar por la pasión, por el deseo de sus cuerpos, ninguno piensa en nada, solo en satisfacer sus deseos más profundos. Dean acaricia sus piernas, las recorre con sus manos, besa su cuello bajando lentamente hasta llegar a sus pechos, retira el sostén mirándola fijamente, ella solo gime de placer, el los introduce en su boca uno por uno, succiona con delicadeza, Mara enloquece con estas nuevas sensaciones. Ayuda a Dean a quitar sus pantalones, Dean se quita todo a la vez y mara se sonroja al ver su hombría, al ver su gran amigo, ella quita la mirada y disfruta del beso tan apasionado que Dean le da, sus lenguas se unen en una batalla de pasión, mientras Dean quita suavemente la braga de Mara, ella está nerviosa, sus piernas tiemblan, al igual que todo su cuerpo. - ¿Estás segura, quieres continuar? -Soy tu esposa, continua…
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