Brenda pasó la tarde despidiéndose de su padre, hablando con alguien que no estaba ahí físicamente, alguien a quien amó con la vida, pero tenía que perdonar de una forma u otra por dejarle tan pronto. Arturo, el médico de su padre, se cercó a saludar y a preguntar si tenía alguna duda. Brenda había escuchado a su padre decir el día de su accidente que la vida se le había acabado el día al segundo en el que se lesionó. Rodrigo siempre había tenido un mal carácter, solía descargarse en el campo de beisbol, el joven se había vuelto un desastre, les gritaba, las insultaba y estaba segura de que su madre había recibido más de un golpe. Fue la primera en detectar el abuso de drogas, la depresión, y era víctima de las frustraciones de su marido, de lo único que Brenda le culpaba era de haberl

