El celular de Demetrio suena y él toma la llamada de sus abogados. Escucha las peticiones de su esposa para firmar el divorcio y se ríe. —Mi oferta final son cincuenta millones, una nueva casa y una pensión alimenticia hasta el día que muera. —Hemos insistido don Demetrio. —Denle la oferta con 24 horas de caducidad. —Si no tendrán que ir al juicio. —Correcto, yo solo quiero divorciarme y un juez no le va a dar tanto. —La casa es simbólica—insiste el abogado. —Podemos ofrecerle vivir ahí libre de renta hasta que se muera. —¿Treinta años como mínimo? Definitivamente, esa es la casa en la que críe a mis hijos, es una propiedad a nombre de mis hijos que no le voy a ceder, puede tener lo que quiera. —Demetrio, tú no vives ahí —Le recuerda Mily. —Es la casa de Siria, se la repa

