Capitulo 32 El señor Abernathy toma asiento al igual que también yo lo hago y cuando estamos el uno al lado del otro nos reímos por eso. Inesperadamente esos hoyuelos aparecen en sus mejillas. Sí que verlo tan relajado y sin traje es más cómodo que verlo elegante, debe ser que su elegancia me hace sentir un poco inferior, pero eso no es su culpa. Por un segundo, solo por uno, lo veo con admiración, luego solamente bajo la mirada viendo hacia enfrente, poco después escucho como dice “Puedes irte a la cama enserio” Algo que me niego hacer. Narra Gilberto… Han pasado muchas horas desde que estamos en el sillón tantas que recién amanece. Ella estaba tan cansada que en este momento está dormida sobre mi hombro. De reojo logro verla, cuando hago eso es como si un impulso por tocarla de pron

