"¿Que Hace Él En Mi Casa?"

1344 Palabras
Capítulo 4 Apenas y el taxi se estaciona mi celular empieza a sonar, tomo la llamada y es mi vecina quien me dice que mi madre se ha desmayado. Exhalo preocupada para volver a subir a ese taxi e ir hacia el centro de salud de la colonia. En el centro de salud… Le pago al taxista y salgo corriendo hacia dentro del lugar, en donde en la primera camilla esta mi madre con una máscara de oxígeno. —Mamá ¿Qué te sucedió? —la abrazo, pero ella sigue dormida sin responder. —Se desmayó lo que pasa es que fue la rentera y tuvo una discusión con ella, les dio dos semanas para salirse del cuarto—la vecina comenta apenada—Además estaba preocupadísima porque no llegaste a dormir anoche. Pobre de mi madre, tomo su mano y la veo con sufrimiento, no puedo decirle lo que me paso anoche necesito saber que fue realmente lo que sucedió. —Vecina ¿Se puede quedar con Alina? —le pido con amabilidad. —Claro que si Cami, ve hacer tus cosas, no me moveré de aquí. Tengo que hablar con la doctora de mi madre, debo saber si estoy intacta, camino hacia el área de consultorios ahí mismo está la doctora valencia quien me sonríe en cuanto me mira. —Tranquila tu madre estará bien—ella me soba la espalda. —Gracias a Dios que ella esta bien estaba muy preocupada por ella pero también hay algo que quiero comentarte. Anoche paso algo extraño, tenía una cita para un trabajo y después amanecí en un hotel por favor necesito que me explores, para poder proceder, necesito saber que paso, como también ocupo que no digas nada sobre esto, mi madre muy y apenas está recuperándose por favor doctora ayúdeme Frunzo el ceño en señal de lo tan nerviosa que me encuentro en este momento, solo espero que mis sospechas no sean confirmadas y que solo sea un suposición. —Tranquila no diré nada, ven vamos a explorarte—ella menciona tan seriamente que me da pavor subir a esa camilla. Minutos más tarde… La doctora Valencia, se aleja para quitarse los guantes de las manos. Luego de eso me pide que me vista, así mismo lo hago para posteriormente ir hacia su escritorio donde espera a que tome asiento. —No hay señales de haber estado con nadie, así que no tienes que preocuparte—comenta como si nada. —Entonces sigo siendo señorita—respiro aliviada. —Bueno eso no se puede saber con exactitud debemos hacer algunas pruebas más profundas, lo que si es que no hay señales, ni nada que verifique algo relacionado a un abuso, así que si tú quieres podemos tomar exámenes para asegurarnos sobre una si eres o no virgen. Que extraño, quizá esa mesera fue la que me dejo en el hotel pensando que estaba dormida y yo aquí haciéndome ideas. Debería dejar esto por la paz, si la doctora Valencia dice que no hay nada de qué preocuparse. Yo y mis ironías, lo bueno que solo fue el susto, quizá ese sueño que me dio ese dia no pude contenerlo por lo que deje sin opción a ese mesera. Con una sonrisa más tranquila me pongo de pie y antes de irme le agradezco a la doctora. 2 semanas después… Venir a la oficina del señor Gilberto es algo intimidante, además de que es un poco mayor que yo asì que… Me da un poco de timidez estar a solas con él, eso es porque es muy autoritario y serio que me siento incomoda en el silencio de su oficina. Entro y efectivamente ahí está, tan centrado en su trabajo que no se da cuenta de que llevo tocando la puerta un par de veces, debo reconocer que él están dedicado a su trabajo que a donde quiera que voltee en esta oficina hay reconocimientos. —Buenos días, perdone por entrar asì, lo que pasa es que debo limpiar, Ese hombre ni siquiera me contesta solo me hace una seña para que entre. Por un momento llegue a pensar que él se iría sin embargo sigue sentado revisando unas carpetas, ¡Genial! Tendré que limpiar en su presencia, por el momento empiezo limpiando su librero el cual está demasiado limpio eso es porque lo aseamos cada dos días. Sigo limpiando hasta que su celular empieza a sonar, el señor Gilberto mantiene una conversación acalorada con alguna clínica ya que no deja hablar de términos médicos. — ¿Cómo pueden ser tan incompetentes? Decidí confiar mi esperma y el ovulo de mi novia a ustedes porque según son la mejor clínica de maternidad—resopla con tal enojo que me exalto de escuchar como grita por medio de ese aparato. Trago saliva y me hago la que no escucho nada sin embargo lo único que quiero es irme de aquí pero la verdad es que no quiero dar ni un solo paso, es mejor que piense que no existo. —Maldita sea, más vale que encuentren a esa mujer, y a la doctora encargada de la fecundación, si no lo hacen los demandare, ah y cuidadito que esto salga en la prensa o que alguien más se entere ¡Quiero los videos y todo lo relacionado a esa noche! —él cuelga esa llamada. En cuanto a mí no me quiero ni mover. Al parecer mi táctica funciono puesto que él se ha ido sin dirigirme la palabra pero si dando a saber lo tan enojado que esta con un fuerte portazo. Por la noche… Me duele tanto el cuello y me he sentido tan cansada además de rara últimamente que solo quiero dormir, mi falta de energía durante los últimos días me han quitado las ganas hasta de tocar el violín. —Hola mi vida, mira te traje un poco de mollejas la vecina me dio —ella destapa esa bandeja frente a mí y cuando lo hace unas nauseas terribles me invaden al grado de hacerme correr hacia el baño en donde no paro de vomitar. Luego de varios minutos ahora opto por lavarme los dientes. ¡Ay por Dios! Que mal me ha caido ese olor, debe ser que estoy demasiado llena o algo parecido. Con debilidad salgo del baño para dirigirme a tomar agua, ahí mismo esta mi madre quien me mira con sospecha. —No será lo que estoy pensando ¿Verdad Camila Rivero? Es cierto que tienes la edad para ser madre pero no la libertad financiera, tú y ese Samuel ¿Se están cuidando? —Mama por favor si él y yo nada que ver aun, quiero esperarme al matrimonio, obvio no hemos hecho anda asì que no te preocupes debe ser que algo que me cayo mal ¿Ok Alina? —bebo ese vaso de agua. Ella niega con la cabeza para luego seguir guardando las verduras que ha comprado. Estoy tan tranquila tomando agua hasta que de pronto se escucha como tocan la puerta. ¿Quién será? Ya es tarde, aun asì voy hacia la entrada la cual abro ¡No puede ser! Frunzo el ceño cuando veo al señor Gilberto parado frente a mí. — ¿Sucede algo? —muevo mis pupilas. Él está a punto de responder no obstante la voz de mi madre lo detiene. Es cierto mi madre no puede saber que sigo de afanadora, ella piensa que estoy en otro trabajo, asì que enseguida le contesto con “Ahora voy” para disponerme a salir a la calle. — ¿Qué hace aquí? Por favor si mi madre pregunta en que trabajo diga que soy secretaria o recepcionista, le suplico que no diga que sigo siendo afanadora, sino esa señora trabajara sin siquiera decírmelo—le doy una explicación que ni siquiera me ha pedido. Gilberto no deja de mirar hacia mi estómago por lo tanto pongo mis manos ahí esperando a que responda sin embargo su única respuesta fue tomarme del brazo y abrir la puerta de su coche.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR