Noto como Eugenia me lanza un gesto de mala cara, luego de eso se va sin decir nada. Pensando en lo que me dijo me dirijo a subir las escaleras, justo cuando voy a entrar a mi recamara me quedo con la mano puesta en la perilla, viendo al señor Abernathy quien está hablando por teléfono, está vez sé que no habla con su novia porque sus palabras más bien parecen de negocios. Pensando en las palabras que Eugenia ha mencionado me quedo admirando su porte, su barba no tan marcada, sus manos que son espectaculares y ni hablar de ese cabello obscuro y tan manejable. Desde lejos se pude notar que él hace ejercicio y lo digo porque sus músculos salen a relucir aún estando en traje de vestir ¡Dios! Esas piernas... —¿Camila? ¿Camila? —él me hace una seña con su mano. ¿Qué? Pensé que era mi imag

