En el silencio de esa sala prosigo escuchando el sonido de su respiración además de sentir sus brazos calidos y fuertes rodeando mi cintura. Es tan lindo estar así me digo a mi misma, levanto la mirada y lo veo fijamente, posteriormente me toma de las mejillas para darme un beso fugaz ese mismo que rompo por la culpa que siento. —Primero arreglemos nuestra situación, me siento terrible saber que tienes prometida y aún así besarte, perdóname —comento con remordimiento. —Lo sé pero me encanta besarte, eres como una adicción agridulce, te amo—me ve con dulzura en tanto acaricia mis mejillas. —Tambien te amo y no sabes cuánto me duele está situación pero es mejor llevarlo con calma —pongo mis manos en sus mejillas. —Esta bien tendré paciencia—toma mi mano para besarla con delicadeza. —¿

