AMELIA Despierto y lo primero que hago es buscar el cuerpo de Darek a mi costado, pero no lo siento lo que me hace abrir los ojos percatándome que estoy sola. Fijo mi vista en el reloj de mi mesita de noche viendo que ya es mediodía. - ¡Mierda! Es tardísimo - me quejó en voz alta en la soledad de mi habitación. Pero a pesar de eso, me levanto de manera lenta y pausada, porque todavía tengo sueño y eso que dormir como nunca. Agradezco a quien sea por dejarme dormir hasta esta hora. Luego de los sucesos de hace un par de días, siento que envejecí unos diez años, generando que mi cuerpo pasé cansado. Además, que siento como los bebés crecen a pasos agigantados haciendo que estar conmigo sea una locura ahora mismo. Vivo cansada, estoy siempre agotada, lo que provoca que me quede

