AMELIA Despierto algo desorientada y con un dolor en el brazo derecho y mi boca reseca. No tengo idea de donde estoy o como es que llegue aquí, pero apenas escucho la suave y melodiosa voz se mi angelito caigo en cuenta de todo lo que sucedió. Abro más los ojos y los enfocó en mi pequeña que esta en la cama conmigo, la cual me toca el rostro de forma dulce. Sonrió al ver que está bien y yo también. Cuando fui a buscar a Darek para darle aviso de lo que estaba sucediendo no pensé que terminaría desmayada entre sus brazos. La verdad que me sentía muy mal, cansada, agotada y sin nada de energías que me llevaron a cerrar los ojos y que la oscuridad me consumiera. Sabía que mi vida no corría nada de peligro por la herida, ya que, no perforo mi piel, pero la sangre perdida era algo

