AMELIA La semana avanzo sin mayores contratiempos pero si con bastante trabajo que tenía pendiente, de solo pensar en aquello me da jaqueca. En la oficina tenía muchas cosas acumuladas por lo que me había sucedido con Dylan unos días atrás. Gracias al cielo tengo a Fran que me ayuda en casi todo y a Lando junto con nuestro padre que se encargaron de lo más importante durante estos días que estuve ausente. Me refugie en casa los últimos días, uno por temor a que apareciera Dylan otra vez a reclamar lo que supuestamente el dice le corresponde, o sea, yo. Y por otro lado, por los moretones que tenía en el rostro luego de esa maldita jornada, no me iba a pasear por todos lados con un moreton en mi ojo y el labio hinchado y partido por el golpe que me dio el maldito cobarde. Fui tan estú

