Martin Maldita sea. Escuché a Skye cuando dijo que me amaba. Al principio sus palabras me sorprendieron. Pero enseguida vino una calidez familiar que pensé que nunca volvería a sentir. No, eso no es cierto. Esto no era como nada que hubiera sentido antes. No era como el amor que tuve por Blue, era completamente distinto. Y no se parecía en nada al amor que creí sentir por mi ex. El amor de Skye me hacía sentir diferente. Como si fuera una mejor versión de mí mismo: gracioso e interesante. Amable. Demonios, hasta encontraba entretenido mi mal humor. Todo eso me hacía sentir, pero cuando llegó el momento de escuchar esas palabras, me quedé congelado. Aunque le daba la espalda, sentí su mirada sobre mí. Sentí que me imploraba, que me rogaba que me diera la vuelta y dijera algo. Que dijera

