Sergio Paty se ríe mientras me da un golpe en el brazo. Aquí estamos otra vez. Volvimos a hacerlo, y de verdad necesito dejar de convencerme de que no es exactamente lo que quería. Mientras la sostengo entre mis brazos, me doy cuenta de que hay algo más detrás de la pasión que ha estado ahí desde el principio. Me siento cómodo con Paty. Todo en ella me tranquiliza. Bueno, está bien, no todo. Algunas de las cosas que hace me llevan directo al límite, pero es un lugar al que voy encantado. —Eres terrible. Sacudiendo la cabeza, Paty da un paso atrás y se dirige hacia la puerta. Sonrío. —Absolutamente. Después de todo, no se equivoca. Acabo de acostarme con ella otra vez, y ambos habíamos acordado que era una mala idea. Y aun así, aquí estamos. —Bueno, probablemente ya debería irme. A

