SERGIO Me detengo. Es exactamente lo que ella quiere. Explotar en la mesa me haría quedar mal y le daría ventaja. En lugar de eso, me aparto de la mesa y camino hacia la puerta. Daniel se apresura a seguirme mientras dejo a Natasha con mi última declaración. —La oferta sigue en pie, Natasha. Si no la aceptas, me conformo con llevar esto a juicio. La puerta se cierra tras de mí con firmeza y escucho a Daniel siguiendo rápidamente mientras me dirijo al estacionamiento. El sonido de mis zapatos golpeando el mármol pulido me eriza la piel. Es en noches como esta que agradezco tener un gimnasio en casa. Es lo más cercano a golpear algo que estoy dispuesto a permitir. —¡Sergio! ¡Sergio, espera! Daniel me alcanza y me giro. Lo que tenga que decir no es suficiente para que me quede. —Si va

