Capítulo 4 - Dominik

419 Palabras
Después de casi trece horas, el vuelo proveniente desde el Aeropuerto Internacional de Múnich arribó sobre suelo americano y en cuestión de segundos, el comité de la FIFA se desplegó por todo el lugar. Dominik miró por la ventana y pudo apreciar la gran cantidad de personas que los esperaban, desde reporteros hasta fanáticos. Uno a uno fue bajando del avión. Dom se quedó sentado en su asiento, esperando que todos bajaran. Siempre lo hacía. Le gustaba ser el último en bajar, tanto del avión como del autobús. Sacó el iPod del bolsillo de su chaqueta y se puso los auriculares, mientras le subía el volumen a Faint de Linkin Park. No podía evitarlo, amaba su música, la música que lo había marcado en la adolescencia. Escucharla lo ayudaba de cierta forma, a llenar el vacío que sentía por la muerte de su padre, pues a su padre le gustaba mucho escuchar esa música mientras veía a su hijo entrenar. Se subió la capucha del suéter y emprendió su camino. Friedrich iba ajetreado, cargando el bolso de Dominik y charlando con Ewald acerca de la nueva campaña de Adidas, pues ambos querían que Dominik fuera la imagen exclusiva de la marca, y por un momento, el publicista olvidó que tenía que estar pendiente de su amigo. Se detuvo en seco al darse cuenta que éste no caminaba a su lado ni detrás de él. —Mierda —dijo entre dientes. —¿Qué sucede? —preguntó Ewald. —Dominik —farfulló Friedrich. El director técnico miró a ambos lados, buscando algún indicio de su jugador estrella, pero había tanta gente y luces de cámaras por doquier, que abandonó su intento de búsqueda enseguida. —No te preocupes. Lo esperaremos en el bus. El publicista respiró profundo miró al techo, rogando por el día en que Dominik se comportara como una persona normal. Imposible. Dominik no era normal. A unos cuantos metros de distancia, un par de ojos azules observaban a su amigo. Dominik no pudo evitar reír ante la escena. No entendía como lograba sacar a Friedrich de quicio con tanta facilidad. Ya debía estar acostumbrado, pues siempre se comportaba de esa manera. Nunca le gustó la atención mediática, y siempre que podía la evitaba. Se giró de golpe, para continuar su camino y salir del aeropuerto, pero no se percató de algo. Alguien impactó contra él y cayó de bruces contra el suelo. Dominik abrió los ojos al percatarse de que se trataba de una mujer.
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