El Cairo, Egipto. Una semana antes. Los días siguieron su curso. Con ellos llegaron los exámenes y las evaluaciones pertinentes del primer trimestre. Samanta se encontraba bajo gran presión y estrés, los cuales comenzaron a hacer estragos en ella. En los últimos días, estuvo comiendo mucho a causa de la ansiedad y durmiendo en exceso, producto de las largas noches sin descansar, por estudiar. Se sentía muy agotada. Una noche, mientras terminaba de repasar algunas páginas del extenso cuestionario, con todas las posibles preguntas que podrían aparecer en el examen del día siguiente y Charlotte se disponía a dormir: —Apaga las luces y duérmete —dijo la rubia, casi gruñendo. Sam la miró de reojo y no pudo evitar sonreír —En un momento las apago —contestó Sam mientras le daba un mordisco

