Dominik llegó al hotel, subió a la habitación y se encontró con Carlos, quien estaba sentado en el sofá, viendo televisión. Lo saludó. Pasó de largo hacia el baño. Sintió que debía darse una ducha con agua fría. Al salir de la ducha se puso algo de ropa cómoda y fresca, se acercó a su compañero de cuarto con una gran sonrisa en el rostro. Carlos lo miró algo intrigado. —¿A qué se debe tanta alegría? —Indagó. Dominik no respondió. Sólo se limitó a sonreír con más ganas—. ¡Caramba! —Carlos lo miró de soslayo—. ¿A quién te follaste? Dominik se carcajeó. —A nadie —dijo Dominik entre risas. —¿Cómo que a nadie? ¡Mírate! Pareces un niño que acaba de hacer una travesura. Dominik se carcajeó de nuevo. —La besé —dijo Dom. —¿A quién? —A Samanta. La quijada de Carlos casi llega al suelo. —

