CAPÍTULO VEINTIOCHO Caleb conducía como enloquecido por la ruta 9, por su espejo retrovisor veía una docena patrullas persiguiéndolo. Ellos iban ganando velocidad, y él no sabía cuanto tiempo más podría seguir evitándolos. "No vamos a dejarlos atrás", dijo Caitlin. “¿No deberíamos detenemos?" Caleb negó con la cabeza. "Demasiado tarde para eso", dijo. "Nos van a meter en la cárcel. Nunca podríamos salvar a Scarlet. No a tiempo.” “Pero Scarlet está en el norte del estado. Eso está a diez horas de aquí, nunca llegaremos a tiempo.” Caleb siguió conduciendo, su mente acelerada con un millón de pensamientos. Él sabía que ella tenía razón. Sabía que la policía los alcanzaría muy pronto. Que no podían viajar todo el camino hasta el norte del estado en esa camioneta. Más que nada, sabía que

