Ángel Ese brío en sus ojos, su cuerpo temblando bajo el mío, el color carmesí en sus mejilla, sus labios delicados con sabor a fresa, su piel suave y sedosa, que se erizada cuando mi mano la recorría, perfecta nicotina adictiva que me volvía dependiente de ella. La había observado todo el tiempo que estuve con ella, preguntándome si me equivoque en entregarle mi corazón, Aun con sus demonios ella sonreía y me demostraba, que por más destruida que estuviera ella podría brillar. Recordar su desnudez me tenía como si fuera un animal en celo, tenía pensamientos morbosos pero no quería asustarla, ella no quería hablar de lo sucedido lo evitaba cambiando de tema. El sonido de los mensajes que caía en su celular me desconcentraba —¿Quién te escribe tanto? —quise tomar su celular pero lo tomo

