La mayoría ya se fue a sus habitaciones y los pocos que quedamos en el salón disfrutamos de una charla donde no hay un tema específico. Aria habla sobre unas cataratas en Grecia y tiene a la mayoría maravillada con su relato. —Quiero que vayamos a la habitación—dijo Sebastián en mi oído, la mayoría de los presentes escuchó, pero se hicieron los desatentos con mucho disimulo. Me levanté del sillón y saludé a los familiares y amigos que ayudaron a regresar a Ann del Mundo Espiritual, toda esa energía aún giraba en los alrededores de la casa, una energía tan pura y renovadora. —Así nos sentimos ahora—dice Mis relajada. Subí a mi habitación y me senté en la cama. Sebastián se quedó en la entrada mirándome. —Te amo, jamás dejaré de hacerlo, pero todos estos años me sentí tan sola—dije

